Publicado en DEIA y Noticias de Álava, 03.02.2013, by ekoberri
El convulso contexto actual obliga a todas las sociedades avanzadas, y la vasca no es una excepción, a enfrentarse al reto de reinventarse. La profunda crisis global ha dejado al descubierto algunas debilidades del sistema económico actual, y ha ayudado a cuestionar algunas de sus bases, principalmente aquellas que han facilitado su perversión. Afortunadamente, cada vez son más quienes dibujan un modelo de salida de la crisis que combina aparentes opuestos en un nuevo todo coherente.
Las simplificaciones ayudan a comprender mejor el funcionamiento de los fenómenos que analizamos, y resultan imprescindibles para abordar el análisis de un problema complejo. Muchas veces utilizamos esos modelos para emitir un juicio cuando tenemos que enfrentar una circunstancia nueva, sin darnos cuenta que en esa nueva realidad no podemos conducir con mapas del pasado; sencillamente porque los mapas no son la realidad, sino una representación, y porque la realidad es nueva.
Algo similar sucede cuando hablamos de empresas y organizaciones sociales. Está muy extendida la creencia de que las empresas mercantiles, las clásicas, crean valor económico, mientras que las entidades sociales crean valor social. Este planteamiento clásico de separación entre valor económico y valor social no refleja el hecho de que toda organización, sea cual sea su forma jurídica, es parte de un ecosistema, que interactúa con la sociedad y su medio físico. La interacción de las organizaciones con su entorno social y físico, genera impactos económicos, sociales y ambientales. Estos impactos pueden ser mayores o menores, en un sentido o en otro, pero se producen inexorablemente con la propia actividad organizacional.
La propia Estrategia Europa 2020 aboga por un crecimiento inteligente, inclusivo y sostenible. Incorpora esas tres dimensiones al frontispicio de la acción de gobierno de la Unión, huyendo de estrategias anteriores centradas únicamente en el crecimiento, que se han mostrado incapaces de elevar los niveles de cohesión social. Son esas tres dimensiones, al menos, las que se deben incorporar a un modelo de salida de la crisis. Y las organizaciones que per se en su actividad generan impactos en las tres dimensiones, deben cumplir un papel fundamental en el camino de salida.
En ese modelo de salida de la crisis que apenas se esboza en el horizonte, dos opuestos vuelven a coincidir; empresa y social, para dibujar algunas figuras que ya se atisban entre nosotros.
Una buena muestra se ha congregado estos pasados días 31 de enero y 1 de febrero, en el recinto ferial de Gipuzkoa FICOBA (Irun), donde se ha celebrado la Feria de Empresas de Inserción. Las empresas de inserción son una buena muestra de combinación de dos opuestos. Y afortunadamente hay muchos más casos de éxito cerca de nosotros que han conseguido, mediante fórmulas genuinas, aunar economía y desarrollo social. Por tanto, es posible que la lógica de la empresa se haga social y que llegue a quienes no llega la empresa clásica. Es posible que viviendo de sus productos y servicios, su objetivo vaya más allá de la maximización del beneficio.
Dividir la realidad en dos bloques, el de la lógica de la empresa que debe seguir su curso sin preocuparse apenas por las personas en situación de exclusión, y el bloque “ilógico” de los que tienen buen corazón y por eso empeñan su vida en recoger a los excluidos por la “lógica”, es seguir insistiendo en errores del pasado. No sería bueno seguir esa senda, entre otras razones, porque ni hay derecho a condenar a unos a la exclusión ni lo hay tampoco a destinar a otros a la inmoralidad. En la empresa social, caben “empresa” y “social” en un mismo concepto.
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3/2/13
5/1/12
El capital social vasco, antes y ahora
Que nadie piense que me había olvidado de este blog. ¡No! Sólo era un paréntesis para absorber toda la información en mis nuevas funciones profesionales. Toda, toda… más bien, para absorber toda cuanta pudiera para afrontar los nuevos retos con garantías, con toda la información posible, para no defraudar. En esta ocasión, defraudar era defraudar a Bizkaia y sus gentes. Y eso son palabras mayores para quienes todavía sentimos un respeto reverencial hacia la gestión de la cosa pública.
Sí, y además, el listón está muy alto. En Bizkaia, las políticas sociales han llegado en los últimos años a niveles muy altos, equiparables a estándares del norte de Europa. De hecho, en algunas cuestiones (como ellos mismos reconocieron en la visita que desde Finlandia nos cursaron recientemente) hemos llegado a plantear algunas soluciones que ellos ahora buscan.
Pero que nadie se lleve a engaño; no ha sido mérito, fundamentalmente, de ninguno de los gobiernos que ha pasado por allí, ha sido fruto del empuje de la sociedad de Bizkaia, de su tejido social, de su tercer sector. Si de algo debemos estar orgullosos los vascos es de componer una sociedad vigorosa, viva… que ha sido capaz de tejer una red social muy rica en relaciones que ha fraguado en diferentes fórmulas a lo largo de la historia, para dar soluciones a los problemas o retos de la comunidad. Es sencillo plantear aquí algunos ejemplos de ello, puesto que cofradías y hermandades primero, y ahora las entidades del tercer sector, son el reflejo de esa solución comunitaria a los problemas de cada tiempo.
Este capital social vasco es insustituible, no se puede intervenir por los mercados, ni por el FMI, ni por el Banco Central Europeo… este capital social permitió que este país conservara hasta hoy su lengua y su cultura, y hoy podemos decir, que este capital social, ha permitido que Euskadi y Bizkaia conozcan los niveles de bienestar que hemos alcanzado.
No fueron las administraciones, fue el capital social, la sociedad civil organizada quien puso en marcha las ikastolas cuando la legislación no permitía la enseñanza en euskera. Después, y sólo después, vino la Administración Vasca a reconocerlas como parte de la red educativa vasca. No fueron las administraciones, fueron los trabajadores (entonces en paro en gran medida) quienes pusieron en marcha las primeras cooperativas en Mondragón, cuando la crisis (también entonces, y también la crisis) puso a muchas familias al borde de la pobreza. Después vino la Ley de Cooperativas (por cierto, ejemplo en toda Europa) a darles amparo legal. Por eso decía al inicio que el nivel de exigencia está muy alto, lo ha puesto la propia sociedad. Pero al mismo tiempo, siento que tenemos al mejor aliado posible para afrontar los nuevos retos, si sabemos canalizar su fuerza, la sociedad civil organizada.
Esos retos, que ahora se ven magnificados por el contexto económico, responden a los importantes cambios que se están produciendo en las sociedades occidentales. Así, el siglo XXI pone ante nosotros un envejecimiento de la población, que siendo una excelente noticia (indicador de avance social) hace revisar muchas de las políticas públicas diseñadas con una pirámide poblacional de amplia base, no con una pirámide poblacional invertida. También vivimos en una sociedad cada vez más atomizada, que ha hecho que el constructo social más básico, la familia, se haya reducido sustancialmente, hasta una media de 3 miembros. A ambos efectos ha contribuido, también, el descenso de la natalidad, sólo paliado por una inmigración que siendo baja (en niveles entre el 5-6% de la población) a nivel cuantitativo con nuestras comunidades vecinas, nos pone sobre la mesa dos retos cualitativamente muy importantes: la interculturalidad y la inclusión.
No faltan retos. Y tampoco faltan mimbres. Estoy seguro de que Bizkaia y Euskadi sabrá responder a ellos con la vieja fórmula del trabajo conjunto, acompañamiento de las administraciones y desde la sociedad civil. Al fin y al cabo, tampoco los retos de otros tiempos eran menores… ¡o eso nos han contado nuestros mayores!
Sí, y además, el listón está muy alto. En Bizkaia, las políticas sociales han llegado en los últimos años a niveles muy altos, equiparables a estándares del norte de Europa. De hecho, en algunas cuestiones (como ellos mismos reconocieron en la visita que desde Finlandia nos cursaron recientemente) hemos llegado a plantear algunas soluciones que ellos ahora buscan.
Pero que nadie se lleve a engaño; no ha sido mérito, fundamentalmente, de ninguno de los gobiernos que ha pasado por allí, ha sido fruto del empuje de la sociedad de Bizkaia, de su tejido social, de su tercer sector. Si de algo debemos estar orgullosos los vascos es de componer una sociedad vigorosa, viva… que ha sido capaz de tejer una red social muy rica en relaciones que ha fraguado en diferentes fórmulas a lo largo de la historia, para dar soluciones a los problemas o retos de la comunidad. Es sencillo plantear aquí algunos ejemplos de ello, puesto que cofradías y hermandades primero, y ahora las entidades del tercer sector, son el reflejo de esa solución comunitaria a los problemas de cada tiempo.
Este capital social vasco es insustituible, no se puede intervenir por los mercados, ni por el FMI, ni por el Banco Central Europeo… este capital social permitió que este país conservara hasta hoy su lengua y su cultura, y hoy podemos decir, que este capital social, ha permitido que Euskadi y Bizkaia conozcan los niveles de bienestar que hemos alcanzado.
No fueron las administraciones, fue el capital social, la sociedad civil organizada quien puso en marcha las ikastolas cuando la legislación no permitía la enseñanza en euskera. Después, y sólo después, vino la Administración Vasca a reconocerlas como parte de la red educativa vasca. No fueron las administraciones, fueron los trabajadores (entonces en paro en gran medida) quienes pusieron en marcha las primeras cooperativas en Mondragón, cuando la crisis (también entonces, y también la crisis) puso a muchas familias al borde de la pobreza. Después vino la Ley de Cooperativas (por cierto, ejemplo en toda Europa) a darles amparo legal. Por eso decía al inicio que el nivel de exigencia está muy alto, lo ha puesto la propia sociedad. Pero al mismo tiempo, siento que tenemos al mejor aliado posible para afrontar los nuevos retos, si sabemos canalizar su fuerza, la sociedad civil organizada.
Esos retos, que ahora se ven magnificados por el contexto económico, responden a los importantes cambios que se están produciendo en las sociedades occidentales. Así, el siglo XXI pone ante nosotros un envejecimiento de la población, que siendo una excelente noticia (indicador de avance social) hace revisar muchas de las políticas públicas diseñadas con una pirámide poblacional de amplia base, no con una pirámide poblacional invertida. También vivimos en una sociedad cada vez más atomizada, que ha hecho que el constructo social más básico, la familia, se haya reducido sustancialmente, hasta una media de 3 miembros. A ambos efectos ha contribuido, también, el descenso de la natalidad, sólo paliado por una inmigración que siendo baja (en niveles entre el 5-6% de la población) a nivel cuantitativo con nuestras comunidades vecinas, nos pone sobre la mesa dos retos cualitativamente muy importantes: la interculturalidad y la inclusión.
No faltan retos. Y tampoco faltan mimbres. Estoy seguro de que Bizkaia y Euskadi sabrá responder a ellos con la vieja fórmula del trabajo conjunto, acompañamiento de las administraciones y desde la sociedad civil. Al fin y al cabo, tampoco los retos de otros tiempos eran menores… ¡o eso nos han contado nuestros mayores!
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3/12/11
Gaur ospatu, urte guztian bizi!
2011ko abenduaren 3an, durangon.com -en argitaratua
Abenduaren 3a Euskararen Nazioarteko Eguna da. Gaur ospatzeko daukaguna, euskara, urte guztian komunikatzeko, pentsatzeko, jolasteko… bizitzeko erabili daigun!
Abenduaren 3a aukeratu izan dogu euskaldunok Euskararen Nazioarteko Eguna ospatzeko. Egia esan, ez naz ni ospakizun honeen zalea, baina tira!, guztiok ospatzen dogu gure urtebetetzea urtean behin, eta euskarak ere berea merezi dau.
Euskara eta hiztunak Durangon
EUSTATek (Euskal Estatistika Erakundea) argitaratzen dituen datuen arabera, durangarren %48,4ak euskalduntzat dauka bere burua, hau da, euskarazko irakurketa, idazketa eta hizkera maila altua dauka, eta %25,7ak ia-euskalduntzat dauka bere burua. Euskaldun hitzaren etimologiari jarraiki, (euskara + dun atzizkia) euskara daukienak dira euskaldunak, eta beraz, datu honeen arabera oso baikorrak izateko moduan gengokez.
Aldiz, euskararen erabileraren errealitatea bestelakoa da iturri bardinari arretaz behatuz gero: Durangon euskararen erabilera eguneroko bizitzan %16,8koa baino ez baita.
Ospakizunaren jatorriari so
Eusko Ikaskuntzako bazkide nazen aldetik, aldarrikatu beharrean nago 1949tik ospatzen dala Euskararen eguna, eta ez da ausazkoa Nafarroako patroia dan Xabierko Frantzisko deunaren egunarekin bat egitea, bera egun horretan, hil-zorian egoala, ahozkatu ebazan azken hitzak euskaraz izan baitziran.
Azken hitzak euskaraz, eta hortik Euskararen Nazioarteko Eguna. Hitz jokoa emoten dau, baina zer pentsatu ere emon beharko leuskigu. Hiztunak egiten dau euskara, hiztun barik ez dago hizkuntza bizirik… Horregatik, gaurkoan, Euskararen Nazioarteko Egunean ospakizuna baino, urtebetetzea ospatu beharko genduke: jaio ginan egunetik urtebetera, urte osoan zehar bizi izana ospatzen dogu urtebetetzean.
Euskararekin ere bardin gertatzea nahi neuke, abenduaren 3an ospatzea urte guztian bizi izan doguna: euskaraz bizi izana, hain zuzen ere. Durangon euskaldun izatea ondo dago, baina ospatzeko arrazoi gehiago izan daiguzan euskaldun lez bizi behar dogu datorren abenduaren 3ra arte. Beraz, gaur ospatu, ta urte guztian mintzatu, gozatu, pentsatu… bizi euskaraz!
Abenduaren 3a Euskararen Nazioarteko Eguna da. Gaur ospatzeko daukaguna, euskara, urte guztian komunikatzeko, pentsatzeko, jolasteko… bizitzeko erabili daigun!
Abenduaren 3a aukeratu izan dogu euskaldunok Euskararen Nazioarteko Eguna ospatzeko. Egia esan, ez naz ni ospakizun honeen zalea, baina tira!, guztiok ospatzen dogu gure urtebetetzea urtean behin, eta euskarak ere berea merezi dau.
Euskara eta hiztunak Durangon
EUSTATek (Euskal Estatistika Erakundea) argitaratzen dituen datuen arabera, durangarren %48,4ak euskalduntzat dauka bere burua, hau da, euskarazko irakurketa, idazketa eta hizkera maila altua dauka, eta %25,7ak ia-euskalduntzat dauka bere burua. Euskaldun hitzaren etimologiari jarraiki, (euskara + dun atzizkia) euskara daukienak dira euskaldunak, eta beraz, datu honeen arabera oso baikorrak izateko moduan gengokez.
Aldiz, euskararen erabileraren errealitatea bestelakoa da iturri bardinari arretaz behatuz gero: Durangon euskararen erabilera eguneroko bizitzan %16,8koa baino ez baita.
Ospakizunaren jatorriari so
Eusko Ikaskuntzako bazkide nazen aldetik, aldarrikatu beharrean nago 1949tik ospatzen dala Euskararen eguna, eta ez da ausazkoa Nafarroako patroia dan Xabierko Frantzisko deunaren egunarekin bat egitea, bera egun horretan, hil-zorian egoala, ahozkatu ebazan azken hitzak euskaraz izan baitziran.
Azken hitzak euskaraz, eta hortik Euskararen Nazioarteko Eguna. Hitz jokoa emoten dau, baina zer pentsatu ere emon beharko leuskigu. Hiztunak egiten dau euskara, hiztun barik ez dago hizkuntza bizirik… Horregatik, gaurkoan, Euskararen Nazioarteko Egunean ospakizuna baino, urtebetetzea ospatu beharko genduke: jaio ginan egunetik urtebetera, urte osoan zehar bizi izana ospatzen dogu urtebetetzean.
Euskararekin ere bardin gertatzea nahi neuke, abenduaren 3an ospatzea urte guztian bizi izan doguna: euskaraz bizi izana, hain zuzen ere. Durangon euskaldun izatea ondo dago, baina ospatzeko arrazoi gehiago izan daiguzan euskaldun lez bizi behar dogu datorren abenduaren 3ra arte. Beraz, gaur ospatu, ta urte guztian mintzatu, gozatu, pentsatu… bizi euskaraz!
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10/7/11
La innovación está ahí fuera
Publicado en durangon.com, 10.07.2011.
No puedo ocultar que estoy ilusionado con la visita que esta próxima semana realizaré junto a algunos profesionales vascos a Barcelona. Concretamente, viajaremos a Cornellà de Llobregat, sede de “Citilab”, principal objetivo en la visita.
Citilab – Cornellà
La ciudad supera los ochenta mil habitantes, y como casi todo el cinturón industrial de Barcelona, ha tenido que reinventarse económicamente a finales del siglo pasado. Su otrora boyante industria decayó en el último cuarto del siglo XX, y lo que fuera pujanza económica se tornó desesperanza. Sin embargo, los signos de tiempos pasados persistían; barrios obreros construidos de forma desordenada, colectivos de trabajadores procedentes de toda la geografía estatal y edificios industriales en estado ruinoso eran la fotografía del vetusto Cornellà.
Había que afrontar los nuevos tiempos, transformarse, y para hacer ese cesto los mimbres estaban a la vista. Citilab es un icono de esa trasformación. Ubicado en una fábrica textil del siglo XIX, el centro ha conseguido convertirse en un lugar de encuentro de ciudadanos, empresas y profesionales que utilizando las tecnologías como medio, tratan de crear nuevas realidades, nuevos usos, nuevas formas de interacción, nuevos negocios…
Nuevas formas… pero esencialmente humanas
Volviendo a los motivos que nos han llevado a mirarles como experiencia ejemplar, debo afirmar que me fascinan dos vertientes. Por un lado, en Citilab han sido capaces de poner en el centro al factor humano, relegando a la tecnología a un segundo plano. Por el otro, han buscado la innovación fuera de las empresas, fuera de los centros tecnológicos, fuera de las instituciones, y han encontrado que los ciudadanos, los mayores –o ‘seniors’, que gustan decir ellos-, los desempleados…, organizados y dinamizados son capaces de crear e innovar.
De mis columnas o ‘posts’ rezuma un convencimiento evidente: la primacía del factor humano sobre el tecnológico, o cualquier otro. Simplemente este hecho podría explicar el alineamiento con el proyecto Citilab. Pero es que además, en estos últimos tiempos me he encontrado con algunas sorpresas en la búsqueda de la innovación para el mundo de las personas mayores. Sí, buscando innovación entre tecnólogos y centros tecnológicos, he encontrado verdadera creación en las propias personas mayores. Viajamos, por tanto, a Citilab en busca de formas de sistematizar esta creación innovadora entre personas.
La innovación está ahí fuera
A este guiso, que a fuego lento se ha ido cocinando en los últimos tiempos, he de añadir el aderezo que algún buen amigo del colectivo OBEA en la Universidad de Mondragón ha realizado. Ya han asesorado a empresas e instituciones a organizar su entorno para innovar, incluyendo en el proceso a clientes, proveedores y agentes externos, además de profesionales y departamentos de la propia organización. Predican y ejercen la innovación abierta, entre cuyas aristas se encuentra la “user driven innovation” o innovación liderada por el propio usuario, que es el modelo teórico más cercano que he encontrado para encuadrar Auzolan Senior.
Cada vez la innovación viste menos bata blanca y frecuenta menos los laboratorios, para habitar en ciudadanos disfrazados de ‘seniors’ en ciertas ocasiones, usuarios en otras o proveedores en algún caso. De todas formas, hay algún axioma que sigue impertérrito; la frase del pintor Pablo R. Picasso lo resume muy gráficamente: “cuando llegue la inspiración (innovación), procura que te pille trabajando”.
No puedo ocultar que estoy ilusionado con la visita que esta próxima semana realizaré junto a algunos profesionales vascos a Barcelona. Concretamente, viajaremos a Cornellà de Llobregat, sede de “Citilab”, principal objetivo en la visita.
Citilab – Cornellà
La ciudad supera los ochenta mil habitantes, y como casi todo el cinturón industrial de Barcelona, ha tenido que reinventarse económicamente a finales del siglo pasado. Su otrora boyante industria decayó en el último cuarto del siglo XX, y lo que fuera pujanza económica se tornó desesperanza. Sin embargo, los signos de tiempos pasados persistían; barrios obreros construidos de forma desordenada, colectivos de trabajadores procedentes de toda la geografía estatal y edificios industriales en estado ruinoso eran la fotografía del vetusto Cornellà.
Había que afrontar los nuevos tiempos, transformarse, y para hacer ese cesto los mimbres estaban a la vista. Citilab es un icono de esa trasformación. Ubicado en una fábrica textil del siglo XIX, el centro ha conseguido convertirse en un lugar de encuentro de ciudadanos, empresas y profesionales que utilizando las tecnologías como medio, tratan de crear nuevas realidades, nuevos usos, nuevas formas de interacción, nuevos negocios…
Nuevas formas… pero esencialmente humanas
Volviendo a los motivos que nos han llevado a mirarles como experiencia ejemplar, debo afirmar que me fascinan dos vertientes. Por un lado, en Citilab han sido capaces de poner en el centro al factor humano, relegando a la tecnología a un segundo plano. Por el otro, han buscado la innovación fuera de las empresas, fuera de los centros tecnológicos, fuera de las instituciones, y han encontrado que los ciudadanos, los mayores –o ‘seniors’, que gustan decir ellos-, los desempleados…, organizados y dinamizados son capaces de crear e innovar.
De mis columnas o ‘posts’ rezuma un convencimiento evidente: la primacía del factor humano sobre el tecnológico, o cualquier otro. Simplemente este hecho podría explicar el alineamiento con el proyecto Citilab. Pero es que además, en estos últimos tiempos me he encontrado con algunas sorpresas en la búsqueda de la innovación para el mundo de las personas mayores. Sí, buscando innovación entre tecnólogos y centros tecnológicos, he encontrado verdadera creación en las propias personas mayores. Viajamos, por tanto, a Citilab en busca de formas de sistematizar esta creación innovadora entre personas.
La innovación está ahí fuera
A este guiso, que a fuego lento se ha ido cocinando en los últimos tiempos, he de añadir el aderezo que algún buen amigo del colectivo OBEA en la Universidad de Mondragón ha realizado. Ya han asesorado a empresas e instituciones a organizar su entorno para innovar, incluyendo en el proceso a clientes, proveedores y agentes externos, además de profesionales y departamentos de la propia organización. Predican y ejercen la innovación abierta, entre cuyas aristas se encuentra la “user driven innovation” o innovación liderada por el propio usuario, que es el modelo teórico más cercano que he encontrado para encuadrar Auzolan Senior.
Cada vez la innovación viste menos bata blanca y frecuenta menos los laboratorios, para habitar en ciudadanos disfrazados de ‘seniors’ en ciertas ocasiones, usuarios en otras o proveedores en algún caso. De todas formas, hay algún axioma que sigue impertérrito; la frase del pintor Pablo R. Picasso lo resume muy gráficamente: “cuando llegue la inspiración (innovación), procura que te pille trabajando”.
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utopia
3/7/11
Actitudes incívicas
Publicado en durangon.com, 03.07.2011
Urkiola y su entorno es para los ciudadanos de Durangaldea un lugar mitológico cerca de la morada de Mari, un lugar místico de los devotos de San Antonio, un lugar mítico para los amantes del ciclismo y un lugar mágico para los amantes de la montaña.
Este pasado fin de semana se celebró allí la subida a Urkiola. Nada más y nada menos que la XV edición de la prueba. Una carrera de coches que organiza Durangalde Racing Elkartea.
Debo reconocer que no soy gran aficionado a este deporte, pero me siento muy identificado con los organizadores. Creo reconocer los sentimientos que les invaden. Cuando uno organiza un evento así sabe que asume riesgos, interioriza que tocará trabajar, que habrá dificultades en la financiación… pero espera del resto respeto y colaboración.
Aviso en los ‘Zezenak dira’
En las pasadas fiestas patronales de Durango, en los ‘sanfaustos’ del año 2010, durante el primer fin de semana el número de menores que anduvo por el recorrido de los “Zezenak dira” fue importante. Las autoridades municipales y la Ertzaintza se hicieron eco de aquella circunstancia, y advirtieron del riesgo de la prohibición del “Zezenak dira” en caso de repetirse. En aquella ocasión la llamada a la responsabilidad de instituciones y demás agentes surtió efecto. El segundo fin de semana no hubo tantos excesos.
Debo reconocer que aquella circunstancia me marcó. Sí, porque hace ya muchos años, cuando hicimos un trabajo para la ikastola citábamos como actos inequívocamente más durangueses el reparto de ‘artopilak’ y ‘Zezenak dira’. Y ahora al ver los segundos peligrar… se me encogía el corazón de durangués. Y es que no sería por un asunto legal, de seguros o financiación, sino por los propios ciudadanos. Los propios durangueses parecíamos capaces de cargarnos el acto más significativo de las fiestas, tras un montón de años de historia.
Último Rally subida a Urkiola
Y ahora ha sido el rally a Urkiola. Quienes actuaron de forma incívica, no respetando las zonas de seguridad, agrediendo a los jueces o no recogiendo los residuos generados en lo que estaba llamado a ser una fiesta del automovilismo, no son conscientes del trabajo, voluntad y esfuerzo que hay detrás de un acto así. Quiero pensar que si hubiesen sabido, habrían actuado de otra forma.
Pero la resultante es que no habrá más subidas a Urkiola. Los organizadores, que tan sólo aspiraban a recibir a cambio de tanto trabajo y esmero, un poco de respeto y colaboración, no han recibido ni eso, y se ha roto… Se ha roto la voluntad de unos pocos jóvenes que han tomado la iniciativa (¿alguien decía que estaban dormidos?) de forma autotélica y altruista (¿alguien decía que los jóvenes eran egoístas?) para ofrecer a su afición, a su deporte favorito, a su país, a su comarca, a Urkiola… un poco de su tiempo.
Todo hubiese sido mucho más cómodo para nuestras conciencias si la administración hubiese prohibido el acto. Las razones podían haber sido medioambientales, de ruido, tráfico u otras. Pero no, esta vez, el destino ha querido que sean los propios promotores quienes hagan despertar nuestras conciencias. Dicen estar “hundidos”. Sólo espero que todos tomemos nota y actuemos en consecuencia. Aunque sólo sea por egoísmo, porque queremos que se sigan organizando actos de este tipo para que nosotros disfrutemos, ¡tomemos nota!
Urkiola y su entorno es para los ciudadanos de Durangaldea un lugar mitológico cerca de la morada de Mari, un lugar místico de los devotos de San Antonio, un lugar mítico para los amantes del ciclismo y un lugar mágico para los amantes de la montaña.
Este pasado fin de semana se celebró allí la subida a Urkiola. Nada más y nada menos que la XV edición de la prueba. Una carrera de coches que organiza Durangalde Racing Elkartea.
Debo reconocer que no soy gran aficionado a este deporte, pero me siento muy identificado con los organizadores. Creo reconocer los sentimientos que les invaden. Cuando uno organiza un evento así sabe que asume riesgos, interioriza que tocará trabajar, que habrá dificultades en la financiación… pero espera del resto respeto y colaboración.
Aviso en los ‘Zezenak dira’
En las pasadas fiestas patronales de Durango, en los ‘sanfaustos’ del año 2010, durante el primer fin de semana el número de menores que anduvo por el recorrido de los “Zezenak dira” fue importante. Las autoridades municipales y la Ertzaintza se hicieron eco de aquella circunstancia, y advirtieron del riesgo de la prohibición del “Zezenak dira” en caso de repetirse. En aquella ocasión la llamada a la responsabilidad de instituciones y demás agentes surtió efecto. El segundo fin de semana no hubo tantos excesos.
Debo reconocer que aquella circunstancia me marcó. Sí, porque hace ya muchos años, cuando hicimos un trabajo para la ikastola citábamos como actos inequívocamente más durangueses el reparto de ‘artopilak’ y ‘Zezenak dira’. Y ahora al ver los segundos peligrar… se me encogía el corazón de durangués. Y es que no sería por un asunto legal, de seguros o financiación, sino por los propios ciudadanos. Los propios durangueses parecíamos capaces de cargarnos el acto más significativo de las fiestas, tras un montón de años de historia.
Último Rally subida a Urkiola
Y ahora ha sido el rally a Urkiola. Quienes actuaron de forma incívica, no respetando las zonas de seguridad, agrediendo a los jueces o no recogiendo los residuos generados en lo que estaba llamado a ser una fiesta del automovilismo, no son conscientes del trabajo, voluntad y esfuerzo que hay detrás de un acto así. Quiero pensar que si hubiesen sabido, habrían actuado de otra forma.
Pero la resultante es que no habrá más subidas a Urkiola. Los organizadores, que tan sólo aspiraban a recibir a cambio de tanto trabajo y esmero, un poco de respeto y colaboración, no han recibido ni eso, y se ha roto… Se ha roto la voluntad de unos pocos jóvenes que han tomado la iniciativa (¿alguien decía que estaban dormidos?) de forma autotélica y altruista (¿alguien decía que los jóvenes eran egoístas?) para ofrecer a su afición, a su deporte favorito, a su país, a su comarca, a Urkiola… un poco de su tiempo.
Todo hubiese sido mucho más cómodo para nuestras conciencias si la administración hubiese prohibido el acto. Las razones podían haber sido medioambientales, de ruido, tráfico u otras. Pero no, esta vez, el destino ha querido que sean los propios promotores quienes hagan despertar nuestras conciencias. Dicen estar “hundidos”. Sólo espero que todos tomemos nota y actuemos en consecuencia. Aunque sólo sea por egoísmo, porque queremos que se sigan organizando actos de este tipo para que nosotros disfrutemos, ¡tomemos nota!
22/5/11
Tres mensajes para 2.192.703
Publicado en durangon.com, 22.05.2011
Siempre resulta complicado escribir en una jornada electoral como esta; más aún teniendo en cuenta los acontecimientos que la han precedido, y si uno no quiere correr el riesgo de vivir en la inopia. Sin lugar a dudas, esta jornada electoral estaba predestinada a ser especial para los vascos y vascas que, cuatro años más tarde, podrían optar y votar a cualquier alternativa política. Sin embargo, en la última semana, algunos jovencillos se han empeñado en que también sea especial para el resto del estado.
Uno: aunque no sea perfecta…
Los campistas de la puerta del Sol, y los que les han sucedido en la plaza del teatro Arriaga u otros puntos de la geografía estatal, ponen en evidencia que existe un descontento importante con la forma de hacer las cosas. Creo, personalmente, que el origen está en la evidencia de que hay una generación a la que nos va a tocar vivir peor que la anterior, y esto no ha sucedido antes en la historia moderna.
Decía un cartel de ‘Sol’ algo así como “Si no podemos soñar, no vais a dormir”. Y razón no les falta… Si es cierto que esta generación no va a poder vivir igual o mejor que la anterior, es decir, no va a poder soñar con un futuro mejor, lo mínimo que debemos exigir a los dirigentes actuales es que no se duerman, que trabajen duro, que no descansen… o de lo contrario, que dejen paso a una nueva generación. Porque ciertamente, los acampados en “Sol” o el Arriaga, tras la reflexión y el debate encontrarán que necesitan líderes, elegidos de una forma u otra, pero harán falta dirigentes para liderar estos tiempos.
Dos: Las Diputaciones
Hoy se eligen, además de los representantes municipales, los apoderados a las Juntas Generales de los Territorios Históricos. Las Diputaciones Forales, esto que algunos en campaña han calificado despectivamente como “antiguallas”, son las instituciones más antiguas de los vascos, derivadas de los derechos históricos. En ellos se sustenta todo el entramado institucional vasco, y jurídicamente, son la principal base para defender el hecho diferencial.
Éste será un tema que en los próximos años dará lugar a muchos debates. De ahí que debamos tener a mano un par de referencias; la disposición adicional primera de la Constitución y la adicional única del Estatuto de Gernika. Los derechos históricos, forales, son la base de nuestra autonomía presente y futura. Por tanto, una razón más para desterrar ese calificativo y ser conscientes de la importancia de estas instituciones.
Tres: 2.192.703 vascos se ponen de acuerdo
Hoy, 2.192.703 ciudadanos vascos (es el número de electores de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa) estamos llamados a las urnas, a realizar un simple gesto para elegir a nuestros representantes en la cosa pública en ayuntamientos y diputaciones. No ejercerán todos, pero sin lugar a dudas es el día del año en que más vascos y vascas nos ponemos de acuerdo para hacer algo.
Si bien nos ponemos de acuerdo para hacer ese gesto, cada uno lo haremos según nuestros valores, nuestras creencias, nuestras tendencias ideológicas… es decir, desde la diversidad relativa que un sistema de partidos permite. Los resultados serán, como siempre en este país, plurales, y volveremos mañana, lunes, a nuestros lugares de trabajo a compartir espacio con unos y otros, de uno y otro signo, para seguir construyendo país cada día, con cada gesto.
Siempre resulta complicado escribir en una jornada electoral como esta; más aún teniendo en cuenta los acontecimientos que la han precedido, y si uno no quiere correr el riesgo de vivir en la inopia. Sin lugar a dudas, esta jornada electoral estaba predestinada a ser especial para los vascos y vascas que, cuatro años más tarde, podrían optar y votar a cualquier alternativa política. Sin embargo, en la última semana, algunos jovencillos se han empeñado en que también sea especial para el resto del estado.
Uno: aunque no sea perfecta…
Los campistas de la puerta del Sol, y los que les han sucedido en la plaza del teatro Arriaga u otros puntos de la geografía estatal, ponen en evidencia que existe un descontento importante con la forma de hacer las cosas. Creo, personalmente, que el origen está en la evidencia de que hay una generación a la que nos va a tocar vivir peor que la anterior, y esto no ha sucedido antes en la historia moderna.
Decía un cartel de ‘Sol’ algo así como “Si no podemos soñar, no vais a dormir”. Y razón no les falta… Si es cierto que esta generación no va a poder vivir igual o mejor que la anterior, es decir, no va a poder soñar con un futuro mejor, lo mínimo que debemos exigir a los dirigentes actuales es que no se duerman, que trabajen duro, que no descansen… o de lo contrario, que dejen paso a una nueva generación. Porque ciertamente, los acampados en “Sol” o el Arriaga, tras la reflexión y el debate encontrarán que necesitan líderes, elegidos de una forma u otra, pero harán falta dirigentes para liderar estos tiempos.
Dos: Las Diputaciones
Hoy se eligen, además de los representantes municipales, los apoderados a las Juntas Generales de los Territorios Históricos. Las Diputaciones Forales, esto que algunos en campaña han calificado despectivamente como “antiguallas”, son las instituciones más antiguas de los vascos, derivadas de los derechos históricos. En ellos se sustenta todo el entramado institucional vasco, y jurídicamente, son la principal base para defender el hecho diferencial.
Éste será un tema que en los próximos años dará lugar a muchos debates. De ahí que debamos tener a mano un par de referencias; la disposición adicional primera de la Constitución y la adicional única del Estatuto de Gernika. Los derechos históricos, forales, son la base de nuestra autonomía presente y futura. Por tanto, una razón más para desterrar ese calificativo y ser conscientes de la importancia de estas instituciones.
Tres: 2.192.703 vascos se ponen de acuerdo
Hoy, 2.192.703 ciudadanos vascos (es el número de electores de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Nafarroa) estamos llamados a las urnas, a realizar un simple gesto para elegir a nuestros representantes en la cosa pública en ayuntamientos y diputaciones. No ejercerán todos, pero sin lugar a dudas es el día del año en que más vascos y vascas nos ponemos de acuerdo para hacer algo.
Si bien nos ponemos de acuerdo para hacer ese gesto, cada uno lo haremos según nuestros valores, nuestras creencias, nuestras tendencias ideológicas… es decir, desde la diversidad relativa que un sistema de partidos permite. Los resultados serán, como siempre en este país, plurales, y volveremos mañana, lunes, a nuestros lugares de trabajo a compartir espacio con unos y otros, de uno y otro signo, para seguir construyendo país cada día, con cada gesto.
24/4/11
Euskadi, de carne y hueso
Publicado en durangon.com, 24.04.2011
Resulta complicado abstraerse del día a día político de este país. Más si cabe, cuando cada mañana nos despertamos con una noticia más rocambolesca que la del día anterior. Los diarios de este país están llenos de noticias en esta línea, y no me extenderé. Sin embargo, tengo la suerte de vivir en el mismo país que las crónicas convierten en difícilmente verosímil, y las cosas son más sencillas, ¡por fin!
Tres dimensiones
En la política vasca han existido tres dimensiones, con tres ejes bien marcados, en función de los que cada opción política ha venido posicionándose. El primer eje es de izquierda-derecha según el corte más o menos social de las políticas públicas que se proponen. En segundo lugar se sitúa el eje identitario, vasco o español, nacional o estatal, según el caso. Y hasta ahora había otro eje, la posición más o menos transigente con las vías violentas.
A pesar de que algunos medios de comunicación insistan en dibujar un país casi irreconocible por sus paisanos, este tercer eje se difumina definitivamente. Estamos más cerca de ser un país más normal. Muestra de ello es la conversación que mantuve este pasado Jueves Santo en Goienkale con un joven muy vinculado a la izquierda abertzale ilegalizada. Su entereza me sorprendía al asumir que, pase lo que pase con las listas de Bildu, pase lo que pase con la legalización de Sortu, ven que el camino ya está trazado y es claro. Esta vez, creo sinceramente, que va de veras.
Dos dimensiones en una
No sé qué dirán en sus discursos las diferentes opciones políticas en este Alderdi Eguna. En estos momentos de crisis económica cuyo final algunos auguran lejano (sino que se lo pregunten al Sindicato de Empresarios Alaveses –SEA-), debemos mirar a las personas, sobre todo a las más castigadas por la crisis. Porque, como dice un buen amigo mío, No he visto pasear a Euskadi por la Gran Vía, por la Gran Vía pasean ciudadanos y ciudadanas, con nombre y apellidos. Ellas y ellos hacen Euskadi.
Salir de la crisis es una cuestión de país. Y la forma en que salgamos será consecuencia de una forma de hacer política, de hacer país, de hacer patria. Yo no quiero formar parte de una país que se olvida de hacer políticas de empleo cuando el desempleo afecta a una de cada diez personas en edad de trabajar, no quiero vivir en un país que abandona a su suerte a los pensionistas, no quiero formar parte de una sociedad que no posibilita que sus jóvenes se emancipen y tengan una vida plena.
Quizá el eje identitario marque los discursos de unos y otros. Sin embargo, no debemos olvidar que un sentimiento, un país, una identidad sólo puede vestirse sobre personas de carne y hueso, hombres y mujeres que cada día trabajan, estudian, participan de una sociedad con la que comparten lazos de unión más profundos que la coincidencia espacial. Compartir significa vincular el destino de uno al de otras personas, y este compartir empieza por lo mundano, por lo esencial, para acabar compartiendo un proyecto de país.
En este día de la Patria Vasca, en la celebración del Aberri Eguna me gustaría proclamar que solo estando junto a las personas y sus necesidades podremos construir una patria, una Euskadi más libre. Sin cohesión social, sin sociedad no hay patria que valga. Sin construcción social no hay construcción nacional.
Resulta complicado abstraerse del día a día político de este país. Más si cabe, cuando cada mañana nos despertamos con una noticia más rocambolesca que la del día anterior. Los diarios de este país están llenos de noticias en esta línea, y no me extenderé. Sin embargo, tengo la suerte de vivir en el mismo país que las crónicas convierten en difícilmente verosímil, y las cosas son más sencillas, ¡por fin!
Tres dimensiones
En la política vasca han existido tres dimensiones, con tres ejes bien marcados, en función de los que cada opción política ha venido posicionándose. El primer eje es de izquierda-derecha según el corte más o menos social de las políticas públicas que se proponen. En segundo lugar se sitúa el eje identitario, vasco o español, nacional o estatal, según el caso. Y hasta ahora había otro eje, la posición más o menos transigente con las vías violentas.
A pesar de que algunos medios de comunicación insistan en dibujar un país casi irreconocible por sus paisanos, este tercer eje se difumina definitivamente. Estamos más cerca de ser un país más normal. Muestra de ello es la conversación que mantuve este pasado Jueves Santo en Goienkale con un joven muy vinculado a la izquierda abertzale ilegalizada. Su entereza me sorprendía al asumir que, pase lo que pase con las listas de Bildu, pase lo que pase con la legalización de Sortu, ven que el camino ya está trazado y es claro. Esta vez, creo sinceramente, que va de veras.
Dos dimensiones en una
No sé qué dirán en sus discursos las diferentes opciones políticas en este Alderdi Eguna. En estos momentos de crisis económica cuyo final algunos auguran lejano (sino que se lo pregunten al Sindicato de Empresarios Alaveses –SEA-), debemos mirar a las personas, sobre todo a las más castigadas por la crisis. Porque, como dice un buen amigo mío, No he visto pasear a Euskadi por la Gran Vía, por la Gran Vía pasean ciudadanos y ciudadanas, con nombre y apellidos. Ellas y ellos hacen Euskadi.
Salir de la crisis es una cuestión de país. Y la forma en que salgamos será consecuencia de una forma de hacer política, de hacer país, de hacer patria. Yo no quiero formar parte de una país que se olvida de hacer políticas de empleo cuando el desempleo afecta a una de cada diez personas en edad de trabajar, no quiero vivir en un país que abandona a su suerte a los pensionistas, no quiero formar parte de una sociedad que no posibilita que sus jóvenes se emancipen y tengan una vida plena.
Quizá el eje identitario marque los discursos de unos y otros. Sin embargo, no debemos olvidar que un sentimiento, un país, una identidad sólo puede vestirse sobre personas de carne y hueso, hombres y mujeres que cada día trabajan, estudian, participan de una sociedad con la que comparten lazos de unión más profundos que la coincidencia espacial. Compartir significa vincular el destino de uno al de otras personas, y este compartir empieza por lo mundano, por lo esencial, para acabar compartiendo un proyecto de país.
En este día de la Patria Vasca, en la celebración del Aberri Eguna me gustaría proclamar que solo estando junto a las personas y sus necesidades podremos construir una patria, una Euskadi más libre. Sin cohesión social, sin sociedad no hay patria que valga. Sin construcción social no hay construcción nacional.
27/2/11
Zergatik utzi kantatzeari?
Publicado en durangon.com, 27.02.2011.
Los acontecimientos que, aquí y allá, han salpicado las últimas semanas me han hecho recordar que merece la pena seguir cantando; los egipcios han conseguido derrocar a un dictador que durante treinta años ha gobernado el país, en Túnez consiguieron algo parecido y los libios están decididos a hacer lo mismo. Salvando las distancias y en esta Vieja Europa también hay ideas, valores, proyectos por los que merece la pena seguir cantando.
Permítame el lector que intercale, hoy, entre mis reflexiones extractos de una canción de Benito Lertxundi titulada “Zergatik utzi kantatzeari”.
‘Urrun bada ere, sorkuntza berri bat
iragartzen duen doinu hori
entzuten dut, harrabots eta
borroka ororen artean.
Zergaitik utzi behar diot,
zergaitik utzi kantatzeari?’
(A lo lejos, oigo, entre ruidos y peleas, una melodía que anuncia una nueva creación. ¿Por qué dejarlo?, ¿por qué dejar de cantar?).
Estoy seguro que los ciudadanos tunecinos o egipcios, que en su mayoría no conocían otra forma de dirigir su país que la de los recién derrocados dirigentes, apenas podían imaginar otra forma de hacer las cosas. Reunidos en la plaza Tahrir (Plaza de la Liberación) de El Cairo, creían que una nueva melodía podía sonar en su país.
Y sin conocer nítidamente cuál era esa melodía que se entreoía a lo lejos, han creído que entre el ruido y las peleas podía imponerse la misma. Para ello, sólo con la intuición de que esa melodía existe, se han encaminado hacia ella, resistiendo, arriesgando mucho de lo que tienen, convencidos de que es mucho más lo que pueden conseguir.
‘Ekaitzak ondoan ziztuka
ari bada, zer axola!
Egia bizirik dela badakit,
bizirik dela badakit.
Zergaitik utzi behar diot,
zergaitik utzi kantatzeari?’
(¡Qué importa si la tormenta amenaza cerca! La verdad vive, sé que está viva. ¿Por qué dejarlo?, ¿por qué dejar de cantar?).
Cuando uno cree firmemente que existe otra forma de hacer las cosas, íntegra, sin dobleces, merece la pena seguir cantando. La verdad no exige atajos, dobleces o renuncias a la palabra dada, a lo que uno ha visto, hecho y dicho. Si esta verdad existe es loable buscarla, andar ese camino que lleve a un lugar, a un estadio superior de las cosas, donde ya cada uno actúe sólo según su criterio.
Es cierto, como afirma la canción, que resulta complicado agarrarse a esta vía cuando la tormenta se cierne sobre uno, cuando más fuerte truena, cuando está cayendo un chaparrón… pero saber que uno actúa de forma consciente y consecuente con sus ideas, con su verdad, aún a riesgo de equivocarse, le da a uno fuerzas para seguir cantando.
También en la Vieja Europa y entre nosotros, quedan algunas revoluciones pendientes. Merece la pena seguir cantando.
Los acontecimientos que, aquí y allá, han salpicado las últimas semanas me han hecho recordar que merece la pena seguir cantando; los egipcios han conseguido derrocar a un dictador que durante treinta años ha gobernado el país, en Túnez consiguieron algo parecido y los libios están decididos a hacer lo mismo. Salvando las distancias y en esta Vieja Europa también hay ideas, valores, proyectos por los que merece la pena seguir cantando.
Permítame el lector que intercale, hoy, entre mis reflexiones extractos de una canción de Benito Lertxundi titulada “Zergatik utzi kantatzeari”.
‘Urrun bada ere, sorkuntza berri bat
iragartzen duen doinu hori
entzuten dut, harrabots eta
borroka ororen artean.
Zergaitik utzi behar diot,
zergaitik utzi kantatzeari?’
(A lo lejos, oigo, entre ruidos y peleas, una melodía que anuncia una nueva creación. ¿Por qué dejarlo?, ¿por qué dejar de cantar?).
Estoy seguro que los ciudadanos tunecinos o egipcios, que en su mayoría no conocían otra forma de dirigir su país que la de los recién derrocados dirigentes, apenas podían imaginar otra forma de hacer las cosas. Reunidos en la plaza Tahrir (Plaza de la Liberación) de El Cairo, creían que una nueva melodía podía sonar en su país.
Y sin conocer nítidamente cuál era esa melodía que se entreoía a lo lejos, han creído que entre el ruido y las peleas podía imponerse la misma. Para ello, sólo con la intuición de que esa melodía existe, se han encaminado hacia ella, resistiendo, arriesgando mucho de lo que tienen, convencidos de que es mucho más lo que pueden conseguir.
‘Ekaitzak ondoan ziztuka
ari bada, zer axola!
Egia bizirik dela badakit,
bizirik dela badakit.
Zergaitik utzi behar diot,
zergaitik utzi kantatzeari?’
(¡Qué importa si la tormenta amenaza cerca! La verdad vive, sé que está viva. ¿Por qué dejarlo?, ¿por qué dejar de cantar?).
Cuando uno cree firmemente que existe otra forma de hacer las cosas, íntegra, sin dobleces, merece la pena seguir cantando. La verdad no exige atajos, dobleces o renuncias a la palabra dada, a lo que uno ha visto, hecho y dicho. Si esta verdad existe es loable buscarla, andar ese camino que lleve a un lugar, a un estadio superior de las cosas, donde ya cada uno actúe sólo según su criterio.
Es cierto, como afirma la canción, que resulta complicado agarrarse a esta vía cuando la tormenta se cierne sobre uno, cuando más fuerte truena, cuando está cayendo un chaparrón… pero saber que uno actúa de forma consciente y consecuente con sus ideas, con su verdad, aún a riesgo de equivocarse, le da a uno fuerzas para seguir cantando.
También en la Vieja Europa y entre nosotros, quedan algunas revoluciones pendientes. Merece la pena seguir cantando.
16/1/11
Más Durango+
Publicado en durangon.com, 16.01.2011.
“Operación Durango+” fue el nombre que se acuñó para el conjunto de intervenciones que se iba a realizar en toda la zona de usos ferroviarios en Durango. Se trataba primero, de soterrar el tren en su paso entre Iurreta, Durango y el barrio de Matiena en Abadiño; segundo, de trasladar las cocheras de EuskoTren en Durango al barrio de Lebario, y por último, de realizar un plan para el espacio que quedaría disponible como consecuencia de las dos actuaciones anteriores.
Esta operación urbanística es a Durango lo que pudo ser para Bilbao la eliminación de los muelles de Abandoibarra. Seguro que cuando paseamos por allí, no podemos imaginar que tan sólo hace doce años no había sino contenedores de mercancías, y hoy están la biblioteca de la Universidad de Deusto, la Torre Iberdrola o el paseo de Abandiobarra. Espacios ganados para la ciudad, pero sobre todo, ganados para vivir en la ciudad.
Las vallas del tren
Bilbao vivía de espaldas a la ría, igual que hoy Durango vive de espaldas a las vías. No es un juego de palabras; de hecho, no es un tema para jugar. Pregúntense qué comercio se puede abrir en las lonjas que dan a las vías tan sólo a la vuelta de la manzana de cualquier edificio de Askatasun etorbidea. Las vallas que se levantan hoy en la calle Sasikoa y en la trasera de los edificios pares de Askatasun etorbidea hacen que estando a tan sólo 75 metros en línea recta, para ir desde la oficina de la Hacienda Foral de Bizkaia al centro educativo de Maristas hagan falta más de 15 minutos a pie.
La mera existencia de una actividad de mantenimiento y limpieza de trenes en el mismo centro del municipio denota muy poca sensibilidad hacia los durangarras y un uso irracional del suelo urbano de propiedad pública, en este caso de EuskoTren. Si cualquier entidad privada hubiera tenido ubicada su actividad industrial en esa parcela, por comodidad para ellos y por economía, haría años que se hubiesen trasladado a zonas industriales en el extrarradio del municipio.
En definitiva, el vallado de la zona ferroviaria es una barrera física que divide al municipio, le inserta un objeto extraño en pleno centro, haciendo imposible un desarrollo urbano más amable con el ciudadano.
Las barreras del tren
El trazado actual del paso del tren por el municipio de Durango transcurre de este a oeste, dividiendo el municipio en zona sur y norte. Sólo quedan entre ambas zonas algunos pasos a nivel que, en ocasiones, paralizan el flujo de ciudadanos entre Durango norte y Durango sur; entre la plaza del mercado y Landako Erakustazoka, entre el Casco Histórico y la estación de autobuses de Magdalena, entre las instalaciones deportivas de Landako y las de Tabira, entre el ambulatorio nuevo de Landako y el viejo de especialidades, por citar sólo algunos equipamientos de los que Durango dispone.
Estos pasos a nivel condicionan toda la trama urbana y de viales para el tráfico, generando atascos y tráfico innecesario, características que no son propias de un municipio moderno en un país avanzado como el nuestro. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en Durango se han reducido drásticamente en los últimos años (según datos del Departamento de Medioambiente del Gobierno Vasco), pero en el núcleo urbano es ineludible el soterramiento del trazado ferroviario para poder reorganizar el tráfico y, así, reducir las emisiones producidas por el mismo.
Las razones que se pueden esgrimir en el retraso de la “Operación Durango+” son diversas. Sin embargo, y en base a lo expuesto anteriormente, cada día de retraso nos estarán privando de mayor cohesión y mayor calidad de vida a durangarras y visitantes.
“Operación Durango+” fue el nombre que se acuñó para el conjunto de intervenciones que se iba a realizar en toda la zona de usos ferroviarios en Durango. Se trataba primero, de soterrar el tren en su paso entre Iurreta, Durango y el barrio de Matiena en Abadiño; segundo, de trasladar las cocheras de EuskoTren en Durango al barrio de Lebario, y por último, de realizar un plan para el espacio que quedaría disponible como consecuencia de las dos actuaciones anteriores.
Esta operación urbanística es a Durango lo que pudo ser para Bilbao la eliminación de los muelles de Abandoibarra. Seguro que cuando paseamos por allí, no podemos imaginar que tan sólo hace doce años no había sino contenedores de mercancías, y hoy están la biblioteca de la Universidad de Deusto, la Torre Iberdrola o el paseo de Abandiobarra. Espacios ganados para la ciudad, pero sobre todo, ganados para vivir en la ciudad.
Las vallas del tren
Bilbao vivía de espaldas a la ría, igual que hoy Durango vive de espaldas a las vías. No es un juego de palabras; de hecho, no es un tema para jugar. Pregúntense qué comercio se puede abrir en las lonjas que dan a las vías tan sólo a la vuelta de la manzana de cualquier edificio de Askatasun etorbidea. Las vallas que se levantan hoy en la calle Sasikoa y en la trasera de los edificios pares de Askatasun etorbidea hacen que estando a tan sólo 75 metros en línea recta, para ir desde la oficina de la Hacienda Foral de Bizkaia al centro educativo de Maristas hagan falta más de 15 minutos a pie.
La mera existencia de una actividad de mantenimiento y limpieza de trenes en el mismo centro del municipio denota muy poca sensibilidad hacia los durangarras y un uso irracional del suelo urbano de propiedad pública, en este caso de EuskoTren. Si cualquier entidad privada hubiera tenido ubicada su actividad industrial en esa parcela, por comodidad para ellos y por economía, haría años que se hubiesen trasladado a zonas industriales en el extrarradio del municipio.
En definitiva, el vallado de la zona ferroviaria es una barrera física que divide al municipio, le inserta un objeto extraño en pleno centro, haciendo imposible un desarrollo urbano más amable con el ciudadano.
Las barreras del tren
El trazado actual del paso del tren por el municipio de Durango transcurre de este a oeste, dividiendo el municipio en zona sur y norte. Sólo quedan entre ambas zonas algunos pasos a nivel que, en ocasiones, paralizan el flujo de ciudadanos entre Durango norte y Durango sur; entre la plaza del mercado y Landako Erakustazoka, entre el Casco Histórico y la estación de autobuses de Magdalena, entre las instalaciones deportivas de Landako y las de Tabira, entre el ambulatorio nuevo de Landako y el viejo de especialidades, por citar sólo algunos equipamientos de los que Durango dispone.
Estos pasos a nivel condicionan toda la trama urbana y de viales para el tráfico, generando atascos y tráfico innecesario, características que no son propias de un municipio moderno en un país avanzado como el nuestro. Las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en Durango se han reducido drásticamente en los últimos años (según datos del Departamento de Medioambiente del Gobierno Vasco), pero en el núcleo urbano es ineludible el soterramiento del trazado ferroviario para poder reorganizar el tráfico y, así, reducir las emisiones producidas por el mismo.
Las razones que se pueden esgrimir en el retraso de la “Operación Durango+” son diversas. Sin embargo, y en base a lo expuesto anteriormente, cada día de retraso nos estarán privando de mayor cohesión y mayor calidad de vida a durangarras y visitantes.
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7/1/11
Pertsonari arreta emon, gizatasunez egindako talde lanetik
ORUE 37 aldizkarian argitaratua. "Konbentuak probetxugarri"
Erantzukizun handia da Orue proiektuaren zuzendaritzaz arduratzea, baina ausardia handiagoa da norabidea zehazteko ardura daukadala esatea. Aldizkari honetan nire testigantza agertzeko aukera emoten jatan honetan, Oruen egindako ekarpen txikiaren apaltasunaz eta egitasmo honen partaide izatearen harrotasunaz, hementxe doaz nire hausnarketa batzuk.
Oruek hasiera hasieratik argi dauka bere norabidea, bere izana eta bokazioa. Aldizkari honetako testigantzak dira horren adierazle onena. Eta hori ezin daiteke desagertarazi egun batetik bestera, dala izen aldaketa batekin, dala jabego aldaketa batekin, dala zuzendari aldaketa batekin. Ipar orratzak iparraldea non dagoan adierazten dauan lez, Oruek pertsonari begiratu deutso eten barik. Etorkizunari begira jarrita, oinarria ez da aldatuko.
Tres líneas de actuación futura:
Erantzukizun handia da Orue proiektuaren zuzendaritzaz arduratzea, baina ausardia handiagoa da norabidea zehazteko ardura daukadala esatea. Aldizkari honetan nire testigantza agertzeko aukera emoten jatan honetan, Oruen egindako ekarpen txikiaren apaltasunaz eta egitasmo honen partaide izatearen harrotasunaz, hementxe doaz nire hausnarketa batzuk.
Oruek hasiera hasieratik argi dauka bere norabidea, bere izana eta bokazioa. Aldizkari honetako testigantzak dira horren adierazle onena. Eta hori ezin daiteke desagertarazi egun batetik bestera, dala izen aldaketa batekin, dala jabego aldaketa batekin, dala zuzendari aldaketa batekin. Ipar orratzak iparraldea non dagoan adierazten dauan lez, Oruek pertsonari begiratu deutso eten barik. Etorkizunari begira jarrita, oinarria ez da aldatuko.
Tres líneas de actuación futura:
- Poner en el centro a la persona y su familia. En ese afán de atender a la persona en su integridad, nunca debemos olvidar que la familia debe seguir jugando un papel fundamental en el cuidado de su ser querido aunque haya encomendado su cuidado al centro.
- Respetar la voluntad del usuario. Es un hecho que la voluntad de las personas es permanecer en su entorno social, en su domicilio, sin que ello sea óbice para recibir cuidados de calidad. En la medida en que la sociedad avance y las tecnologías lo permitan, los cuidados deberán proveerse de forma distribuida, en el domicilio o de forma ambulatoria.
- Especializar los cuidados. Es otro paso en la atención individualizada; cada unidad o recurso del centro deberá especializarse en un tipo de usuario o tratamiento.
Oruen abantailaz jokatzen dogu, aurreko hiru ildoak pertsonari arreta emoteko gure estiloan barneratuta dagoz eta. Hemendik aurrera, XXI. mendeko asmakizun handiena izan beharko dogu ardatz: pertsona! Pertsonari arreta emon, gizatasunez egindako talde lanetik.
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2/1/11
Menos deseos, más planes
Publicado en durangon.com, 02.01.2011.
El inicio de un nuevo año suele ser sinónimo de buenos propósitos, de renovadas intenciones para cumplir aquello que 2010 no permitió cumplir. Este recién arrancado 2011 no es una excepción, ni debe serlo. Hay que hacer planes, para ver cuánto nos desviamos en la realidad del resultado planificado, porque si no tenemos plan, ni siquiera podremos saber cuál es el objetivo.
Pocos deseos
Personalmente soy persona de pocos deseos, ya que son sinónimo de escenarios futuros anhelados, que no somos capaces provocar por estar principalmente en manos de factores ajenos a nosotros. A pesar de ello, no pueden pasar desapercibidas algunas situaciones y realidades sobre las que tengo anhelos de cambio.
Sin lugar a dudas, en este país llevamos añorando la paz desde hace ya demasiado tiempo, y en el desiderátum colectivo está ver ese momento en este año que arranca. También hago propio ese deseo, ya que soy de esas generaciones que, si bien no ha tenido la desdicha de nacer en tiempos de oscuras dictaduras, ha nacido con esta carga que todo vasco lleva por el mero hecho de serlo: la ausencia de paz.
La conjugación de ausencia de violencia terrorista y de sistemas políticos dictatoriales son, por razones cronológicas, situaciones que muy pocas personas vivas hoy, hayan podido disfrutar simultáneamente. ¿Se lo imaginan? Yo quiero, pero me resulta complicado… porque muchos de los discursos y simplificaciones de la argumentación política que actualmente se producen ya no valdrán, y tocará otra forma más madura, más sosegada de hacer las cosas en política. Cumplido este deseo, espero que nadie dude en afirmar que 2011 habrá sido un gran año.
Algunos planes
Para estas alturas, algún lector eche ya en falta deseos como la erradicación del hambre en el mundo o el pleno empleo. Sin lugar a dudas no están fuera del escenario idílico que me gustaría narrar en esta columna dentro de un año, pero prefiero que estos estén en la lista de planes, en lugar de la lista de deseos.
“Querer” significa tener la determinación de ejecutar algo, o dicho de otra forma, estar dispuestos a poner todos los medios a nuestro alcance para obtener la situación buscada. A diferencia de los deseos, lo que queremos cuesta esfuerzo, pero sobre todo, está en nuestras manos acercarnos al escenario deseado.
Así, los que queremos (en lugar de desear) que el hambre desaparezca, deberemos buscar el camino para hacerlo, porque en alguna medida, por pequeña que parezca, está en nuestras manos avanzar hacia ese escenario. El primer paso debe ser cambiar el enunciado del problema. Nuestras conciencias descansan mucho mejor cuando el sujeto de la frase es “el hambre” que ha de desaparecer, que cuando ponemos “yo hago algo para que el hambre en el mundo se reduzca”. Lo siguiente es trazar una hoja de ruta para llegar al destino, con medidas concretas, acciones a emprender, etc. En resumidas cuentas, un plan.
En el fondo este es mi verdadero “querer” para el año nuevo, que para todos los problemas que quedan por cambiar, que son muchos sin lugar a dudas, tengamos un plan. ¡Les deseo que todos sus planes se cumplan en 2011!
El inicio de un nuevo año suele ser sinónimo de buenos propósitos, de renovadas intenciones para cumplir aquello que 2010 no permitió cumplir. Este recién arrancado 2011 no es una excepción, ni debe serlo. Hay que hacer planes, para ver cuánto nos desviamos en la realidad del resultado planificado, porque si no tenemos plan, ni siquiera podremos saber cuál es el objetivo.
Pocos deseos
Personalmente soy persona de pocos deseos, ya que son sinónimo de escenarios futuros anhelados, que no somos capaces provocar por estar principalmente en manos de factores ajenos a nosotros. A pesar de ello, no pueden pasar desapercibidas algunas situaciones y realidades sobre las que tengo anhelos de cambio.
Sin lugar a dudas, en este país llevamos añorando la paz desde hace ya demasiado tiempo, y en el desiderátum colectivo está ver ese momento en este año que arranca. También hago propio ese deseo, ya que soy de esas generaciones que, si bien no ha tenido la desdicha de nacer en tiempos de oscuras dictaduras, ha nacido con esta carga que todo vasco lleva por el mero hecho de serlo: la ausencia de paz.
La conjugación de ausencia de violencia terrorista y de sistemas políticos dictatoriales son, por razones cronológicas, situaciones que muy pocas personas vivas hoy, hayan podido disfrutar simultáneamente. ¿Se lo imaginan? Yo quiero, pero me resulta complicado… porque muchos de los discursos y simplificaciones de la argumentación política que actualmente se producen ya no valdrán, y tocará otra forma más madura, más sosegada de hacer las cosas en política. Cumplido este deseo, espero que nadie dude en afirmar que 2011 habrá sido un gran año.
Algunos planes
Para estas alturas, algún lector eche ya en falta deseos como la erradicación del hambre en el mundo o el pleno empleo. Sin lugar a dudas no están fuera del escenario idílico que me gustaría narrar en esta columna dentro de un año, pero prefiero que estos estén en la lista de planes, en lugar de la lista de deseos.
“Querer” significa tener la determinación de ejecutar algo, o dicho de otra forma, estar dispuestos a poner todos los medios a nuestro alcance para obtener la situación buscada. A diferencia de los deseos, lo que queremos cuesta esfuerzo, pero sobre todo, está en nuestras manos acercarnos al escenario deseado.
Así, los que queremos (en lugar de desear) que el hambre desaparezca, deberemos buscar el camino para hacerlo, porque en alguna medida, por pequeña que parezca, está en nuestras manos avanzar hacia ese escenario. El primer paso debe ser cambiar el enunciado del problema. Nuestras conciencias descansan mucho mejor cuando el sujeto de la frase es “el hambre” que ha de desaparecer, que cuando ponemos “yo hago algo para que el hambre en el mundo se reduzca”. Lo siguiente es trazar una hoja de ruta para llegar al destino, con medidas concretas, acciones a emprender, etc. En resumidas cuentas, un plan.
En el fondo este es mi verdadero “querer” para el año nuevo, que para todos los problemas que quedan por cambiar, que son muchos sin lugar a dudas, tengamos un plan. ¡Les deseo que todos sus planes se cumplan en 2011!
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19/12/10
De frontones, barrios y otras historias
Publicado en durangon.com, 19.12.2010
En mi condición de economista, en la tendencia que desde la propia profesión tenemos a racionalizar el uso de los recursos, sean públicos o privados, me cuestiono cuales son las razones que han empujado a nuestros municipios a construir frontones en barrios periféricos, algunos de ellos con poblaciones reducidas.
Pienso, por ejemplo, en Amorebieta-Etxano, con frontones de dimensiones importantes en Zelaieta, Etxano y Euba. Muchos de ellos no estaban ahí desde siempre, sino que fueron construidos en las últimas décadas del siglo pasado. Este dato, me provoca aún más inquietud intelectual.
En busca de respuestas, me encuentro con un modelo de país, y de hacer país; efectivamente, se podía haber optado por hacer un gran frontón en el centro del municipio, pero la opción elegida fue hacer varios, en los barrios, para hacer éstos más habitables, más cómodos, con más servicios…
De la anécdota (que no lo es) de los frontones, podríamos pasar a hablar de otro tipo de infraestructuras y otros ámbitos de gestión; así, últimamente vemos como hasta en el último municipio de Bizkaia, en la muga con Gipuzkoa, Ermua ya dispone de una residencia para personas mayores, o cómo Durango arranca las obras de un centro cívico en San Fausto.
Aunque parezca una banalidad, la apuesta por promover infraestructuras en esos barrios, condiciona su desarrollo, la forma de crecimiento del municipio o el territorio, y la forma en que viven sus gentes.
Durangaldea debe tener frontón en Bizkaia
En otro orden de cosas, recuerdo que, cuando estudiábamos en la ikastola, los libros de Gizarte describían la actividad económica de Bizkaia con grandes concentraciones en la conurbación de Bilbao, y dos núcleos económicos más dentro del Territorio Histórico, Gernika y Durangaldea.
Hoy, he vuelto a revisar la enciclopedia que utilizábamos, mi hermano y yo, para consultar estos temas ya a finales de los años noventa, y leo con satisfacción que queda alguna referencia a Durangaldea como zona industrial importante, pero ha desaparecido cualquier referencia a Gernika en el apartado económico.
En la reedición de esta enciclopedia (que desconozco cuándo se producirá) Durangaldea debe tener su mención, quizá diferente, seguro evolucionada, a lo mejor nueva. Pero debe tener su lugar en la economía de Bizkaia. Para ello harán falta grandes dosis de liderazgo, incluso osadía, y visión equilibrada de lo que es el desarrollo del territorio.
Algunas claves
Si Euskadi ha llegado a las cotas de desarrollo que ha llegado, entre otras razones, ha sido por su localización geográfica en el paso transpirenaico más importante, con un puerto que servía de salida a Europa desde la península. Así, Durangaldea debe estar conectada a los principales ejes de comunicaciones de los próximos tiempos. Ese el primer reto ineludible.
Por otro lado, debemos jugar un papel en los sectores punteros del futuro. Para ello, se antoja importante seguir atrayendo agentes tractores de la economía del conocimiento, como pueden ser centros tecnológicos o instituciones del conocimiento y la formación.
Tenemos que seguir apostando por un frontón en Durangaldea, para que las crónicas deportivas de 2067 digan algo así como: “En un rebosante frontón de Durangaldea, Irujo III logra el cartón 22 en el campeonato del cuatro y medio, emulando lo que hiciera su abuelo 57 años antes”.
En mi condición de economista, en la tendencia que desde la propia profesión tenemos a racionalizar el uso de los recursos, sean públicos o privados, me cuestiono cuales son las razones que han empujado a nuestros municipios a construir frontones en barrios periféricos, algunos de ellos con poblaciones reducidas.
Pienso, por ejemplo, en Amorebieta-Etxano, con frontones de dimensiones importantes en Zelaieta, Etxano y Euba. Muchos de ellos no estaban ahí desde siempre, sino que fueron construidos en las últimas décadas del siglo pasado. Este dato, me provoca aún más inquietud intelectual.
En busca de respuestas, me encuentro con un modelo de país, y de hacer país; efectivamente, se podía haber optado por hacer un gran frontón en el centro del municipio, pero la opción elegida fue hacer varios, en los barrios, para hacer éstos más habitables, más cómodos, con más servicios…
De la anécdota (que no lo es) de los frontones, podríamos pasar a hablar de otro tipo de infraestructuras y otros ámbitos de gestión; así, últimamente vemos como hasta en el último municipio de Bizkaia, en la muga con Gipuzkoa, Ermua ya dispone de una residencia para personas mayores, o cómo Durango arranca las obras de un centro cívico en San Fausto.
Aunque parezca una banalidad, la apuesta por promover infraestructuras en esos barrios, condiciona su desarrollo, la forma de crecimiento del municipio o el territorio, y la forma en que viven sus gentes.
Durangaldea debe tener frontón en Bizkaia
En otro orden de cosas, recuerdo que, cuando estudiábamos en la ikastola, los libros de Gizarte describían la actividad económica de Bizkaia con grandes concentraciones en la conurbación de Bilbao, y dos núcleos económicos más dentro del Territorio Histórico, Gernika y Durangaldea.
Hoy, he vuelto a revisar la enciclopedia que utilizábamos, mi hermano y yo, para consultar estos temas ya a finales de los años noventa, y leo con satisfacción que queda alguna referencia a Durangaldea como zona industrial importante, pero ha desaparecido cualquier referencia a Gernika en el apartado económico.
En la reedición de esta enciclopedia (que desconozco cuándo se producirá) Durangaldea debe tener su mención, quizá diferente, seguro evolucionada, a lo mejor nueva. Pero debe tener su lugar en la economía de Bizkaia. Para ello harán falta grandes dosis de liderazgo, incluso osadía, y visión equilibrada de lo que es el desarrollo del territorio.
Algunas claves
Si Euskadi ha llegado a las cotas de desarrollo que ha llegado, entre otras razones, ha sido por su localización geográfica en el paso transpirenaico más importante, con un puerto que servía de salida a Europa desde la península. Así, Durangaldea debe estar conectada a los principales ejes de comunicaciones de los próximos tiempos. Ese el primer reto ineludible.
Por otro lado, debemos jugar un papel en los sectores punteros del futuro. Para ello, se antoja importante seguir atrayendo agentes tractores de la economía del conocimiento, como pueden ser centros tecnológicos o instituciones del conocimiento y la formación.
Tenemos que seguir apostando por un frontón en Durangaldea, para que las crónicas deportivas de 2067 digan algo así como: “En un rebosante frontón de Durangaldea, Irujo III logra el cartón 22 en el campeonato del cuatro y medio, emulando lo que hiciera su abuelo 57 años antes”.
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21/11/10
Progreso: cuando menos es más
Publicado en durangon.com, 21.11.2010.
Mientras no terminamos de ver la salida a esta crisis, inmersos en el cuestionamiento de casi todos los pilares que sustentan la vieja Europa del Estado del Bienestar, quiero pensar que también ahora seguimos avanzando, progresando.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, progreso es la acción de ir hacia delante. Si bien en las últimas décadas progreso ha sido sinónimo de crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto), hace ya algunas décadas se comenzó a matizar esta creencia con nuevos indicadores como el de Desarrollo Humano del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano). Este índice agrega al menos tres variables para considerar el desarrollo como son el PIB per cápita, la educación y la esperanza de vida saludable.
A todas luces, el sólo hecho de contemplar estos aspectos a la hora de medir el desarrollo de un país es una gran avance, pero aún hay que avanzar más, quedan otros aspectos o indicadores que deberíamos ponderar.
Proceso de institucionalización de todo
En los tiempos de bonanza económica nos hemos empeñado en que las instituciones realicen todo lo necesario para que la sociedad progrese, desde el convencimiento de que la propia institucionalización era progresar.
Hemos institucionalizado los movimientos pro-euskera, feministas, ecologistas, generado incluso departamentos de participación ciudadana; lo cual es en sí mismo una contradicción en término. Humildemente pienso que nos hemos olvidado que algo debía quedar en manos de las personas, de la sociedad civil organizada. Así, hemos simplificado hasta tal punto las relaciones humanas que cuando sentimos una carencia, volvemos la cabeza para ver a qué ente superior (estado, gobierno, administración) le corresponde prestar el servicio relacionado.
Quizá hayamos perdido la perspectiva histórica de que ningún avance importante en la historia moderna fue realizado por las instituciones, cuya tendencia natural es preservar el status quo.
La solución quizá esté más cerca
Ahora que se ha frenado el crecimiento exponencial de los presupuestos públicos, ahora que empiezan a aflorar algunas necesidades insatisfechas en personas cercanas a nosotros, ahora quizá seamos capaces de volver a transitar otros caminos.
Igual que cuando no había educación en euskera surgieron las ikastolas , igual que cuando en el Bajo Deba el desempleo azuzaba a las familias el P. Arizmendiarrieta junto a otros promovieron ese modelo de empresa cooperativa… ninguno se volvía a las administraciones para pedirles la solución. La solución estaba más cerca; en juntarnos, compartir una idea y empujar.
Las sociedades en general, y la vasca en particular, ha demostrado a lo largo de la historia que ha sabido buscar la solución a sus problemas cerca, con otros, desde la asunción de responsabilidades y riesgos.
Cuando menos es más
Hemos tenido tantas posibilidades y recursos que no hemos necesitado de los otros, y hemos llegado a un punto en que todos nuestros derechos se han podido ejercer individualmente. Así, sin necesidad de buscar con otros la satisfacción de necesidades propias (y comunes) nos hemos olvidado de los otros.
Si esta crisis sirve para que salgamos un poco del yo, para buscar el nosotros, menos será más, y el tiempo nos dirá que esta crisis ayudó a ir hacia delante, a progresar.
Mientras no terminamos de ver la salida a esta crisis, inmersos en el cuestionamiento de casi todos los pilares que sustentan la vieja Europa del Estado del Bienestar, quiero pensar que también ahora seguimos avanzando, progresando.
Según el diccionario de la Real Academia de la Lengua, progreso es la acción de ir hacia delante. Si bien en las últimas décadas progreso ha sido sinónimo de crecimiento del PIB (Producto Interior Bruto), hace ya algunas décadas se comenzó a matizar esta creencia con nuevos indicadores como el de Desarrollo Humano del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo Humano). Este índice agrega al menos tres variables para considerar el desarrollo como son el PIB per cápita, la educación y la esperanza de vida saludable.
A todas luces, el sólo hecho de contemplar estos aspectos a la hora de medir el desarrollo de un país es una gran avance, pero aún hay que avanzar más, quedan otros aspectos o indicadores que deberíamos ponderar.
Proceso de institucionalización de todo
En los tiempos de bonanza económica nos hemos empeñado en que las instituciones realicen todo lo necesario para que la sociedad progrese, desde el convencimiento de que la propia institucionalización era progresar.
Hemos institucionalizado los movimientos pro-euskera, feministas, ecologistas, generado incluso departamentos de participación ciudadana; lo cual es en sí mismo una contradicción en término. Humildemente pienso que nos hemos olvidado que algo debía quedar en manos de las personas, de la sociedad civil organizada. Así, hemos simplificado hasta tal punto las relaciones humanas que cuando sentimos una carencia, volvemos la cabeza para ver a qué ente superior (estado, gobierno, administración) le corresponde prestar el servicio relacionado.
Quizá hayamos perdido la perspectiva histórica de que ningún avance importante en la historia moderna fue realizado por las instituciones, cuya tendencia natural es preservar el status quo.
La solución quizá esté más cerca
Ahora que se ha frenado el crecimiento exponencial de los presupuestos públicos, ahora que empiezan a aflorar algunas necesidades insatisfechas en personas cercanas a nosotros, ahora quizá seamos capaces de volver a transitar otros caminos.
Igual que cuando no había educación en euskera surgieron las ikastolas , igual que cuando en el Bajo Deba el desempleo azuzaba a las familias el P. Arizmendiarrieta junto a otros promovieron ese modelo de empresa cooperativa… ninguno se volvía a las administraciones para pedirles la solución. La solución estaba más cerca; en juntarnos, compartir una idea y empujar.
Las sociedades en general, y la vasca en particular, ha demostrado a lo largo de la historia que ha sabido buscar la solución a sus problemas cerca, con otros, desde la asunción de responsabilidades y riesgos.
Cuando menos es más
Hemos tenido tantas posibilidades y recursos que no hemos necesitado de los otros, y hemos llegado a un punto en que todos nuestros derechos se han podido ejercer individualmente. Así, sin necesidad de buscar con otros la satisfacción de necesidades propias (y comunes) nos hemos olvidado de los otros.
Si esta crisis sirve para que salgamos un poco del yo, para buscar el nosotros, menos será más, y el tiempo nos dirá que esta crisis ayudó a ir hacia delante, a progresar.
8/11/10
Futuro se escribe con "P" de preparación
Publicado en durangon.com, 07.11.2010.
Seguramente, allá por el año 2004, cuando me licencié, nada nos hacía pensar que una crisis como la actual, nos haría replantearnos muchos de los esquemas de pensamiento que regían nuestras mentes. Estas reflexiones, son también fruto de la revisión y cuestionamiento permanente en el que debiéramos vivir cada uno de los que tenemos alguna responsabilidad, sea en el ámbito público o privado, sea grande o pequeña.
Esta semana la hemos arrancado con una excelente noticia para nuestra comarca; medio millón de euros para nuestras empresas, para su futuro. Yo diría que para sus trabajadores y sus empresarios, para las personas que todos los días hacen que un pabellón sea empresa. Mi enhorabuena desde esta atalaya digital, y que se aproveche.
Decía un proverbio chino “Para un año, sembrad cereales. Para una década, plantad árboles. Para toda la vida, educad y formad a la gente”. Y Durangaldea se encuentra ante un cruce de caminos en el que debe pensar en largo plazo, en más de una década, y para ello es ineludible, también, la formación.
Para toda una vida, educad y formad a la gente
Cuando viajé a Copenhagen, visitando la Universidad del mismo nombre, me sorprendió sobremanera que hubiera una guardería dentro del propio campus universitario. Desde un esquema de pensamiento del sur de Europa, sólo cabía pensar que los daneses tenían familia antes de finalizar sus estudios universitarios. Pero interpelados los responsables de la universidad, la respuesta era muy otra; muchas de las personas que estudiaban en la universidad volvían a ella tras un tiempo en el mercado laboral, y evidentemente, algunos habían construido una familia, con hijos e hijas que alguien debía cuidar mientras asistían a clase.
Ciertamente, no es lo que más abunda en nuestras facultades, ni tampoco en los centros de formación profesional. Tendremos que avanzar. Primero fue la idea de que se había acabado el trabajo en el mismo puesto para toda la vida, y ahora el retraso en la edad de jubilación. Pues, sinceramente, con un entorno económico y social que cambia aceleradamente, sólo nos queda volver periódicamente a las aulas a ponernos al día.
Del made in Durangaldea, al thought in Durangaldea
Nuestra comarca ha basado su economía en la industria, en mayor medida que Bizkaia y Euskadi. De hecho, en Durangaldea el peso del sector industrial es del 46,6%, frente a un 24,9% en el Territorio Histórico de Bizkaia, según datos del Instituto Vasco de Estadística (EUSTAT).
El informe Seizing the White space (2007), realizado por la agencia finlandesa para la tecnología y la innovación (TEKES), describe las consecuencias provocadas por el cambio de una economía fundamentalmente basada en los productos a otra basada fundamentalmente en los servicios. Y es que durante los últimos 20 años, las economías industrializadas más importantes del mundo, incluidas las de Estados Unidos y la Unión Europea, han experimentado un cambio económico de productos a servicios. Y quizá Durangaldea no debiera ser una excepción. El punto de partida, aunque doloroso, es bueno para hacer una ciaboga, ya que es difícil convencer a alguien de que cambie de rumbo cuando esta en lo más alto de la ola.
Por unas y otras razones, partiendo de esa base industrial, muy centrada en la automoción, quizá sea el momento de impulsar una industria del conocimiento en nuestra comarca, que exporte ideas, conceptos, proyectos… cuyos prototipos se hagan en Durangaldea y la producción en grandes series se haga en esos países cuya estructura de costes es infinitamente inferior a la nuestra. Para ello es ineludible el incrementar el nivel formativo de las personas que están en edad de trabajar, y eso incluye, también, a los no tan jóvenes.
Seguramente, allá por el año 2004, cuando me licencié, nada nos hacía pensar que una crisis como la actual, nos haría replantearnos muchos de los esquemas de pensamiento que regían nuestras mentes. Estas reflexiones, son también fruto de la revisión y cuestionamiento permanente en el que debiéramos vivir cada uno de los que tenemos alguna responsabilidad, sea en el ámbito público o privado, sea grande o pequeña.
Esta semana la hemos arrancado con una excelente noticia para nuestra comarca; medio millón de euros para nuestras empresas, para su futuro. Yo diría que para sus trabajadores y sus empresarios, para las personas que todos los días hacen que un pabellón sea empresa. Mi enhorabuena desde esta atalaya digital, y que se aproveche.
Decía un proverbio chino “Para un año, sembrad cereales. Para una década, plantad árboles. Para toda la vida, educad y formad a la gente”. Y Durangaldea se encuentra ante un cruce de caminos en el que debe pensar en largo plazo, en más de una década, y para ello es ineludible, también, la formación.
Para toda una vida, educad y formad a la gente
Cuando viajé a Copenhagen, visitando la Universidad del mismo nombre, me sorprendió sobremanera que hubiera una guardería dentro del propio campus universitario. Desde un esquema de pensamiento del sur de Europa, sólo cabía pensar que los daneses tenían familia antes de finalizar sus estudios universitarios. Pero interpelados los responsables de la universidad, la respuesta era muy otra; muchas de las personas que estudiaban en la universidad volvían a ella tras un tiempo en el mercado laboral, y evidentemente, algunos habían construido una familia, con hijos e hijas que alguien debía cuidar mientras asistían a clase.
Ciertamente, no es lo que más abunda en nuestras facultades, ni tampoco en los centros de formación profesional. Tendremos que avanzar. Primero fue la idea de que se había acabado el trabajo en el mismo puesto para toda la vida, y ahora el retraso en la edad de jubilación. Pues, sinceramente, con un entorno económico y social que cambia aceleradamente, sólo nos queda volver periódicamente a las aulas a ponernos al día.
Del made in Durangaldea, al thought in Durangaldea
Nuestra comarca ha basado su economía en la industria, en mayor medida que Bizkaia y Euskadi. De hecho, en Durangaldea el peso del sector industrial es del 46,6%, frente a un 24,9% en el Territorio Histórico de Bizkaia, según datos del Instituto Vasco de Estadística (EUSTAT).
El informe Seizing the White space (2007), realizado por la agencia finlandesa para la tecnología y la innovación (TEKES), describe las consecuencias provocadas por el cambio de una economía fundamentalmente basada en los productos a otra basada fundamentalmente en los servicios. Y es que durante los últimos 20 años, las economías industrializadas más importantes del mundo, incluidas las de Estados Unidos y la Unión Europea, han experimentado un cambio económico de productos a servicios. Y quizá Durangaldea no debiera ser una excepción. El punto de partida, aunque doloroso, es bueno para hacer una ciaboga, ya que es difícil convencer a alguien de que cambie de rumbo cuando esta en lo más alto de la ola.
Por unas y otras razones, partiendo de esa base industrial, muy centrada en la automoción, quizá sea el momento de impulsar una industria del conocimiento en nuestra comarca, que exporte ideas, conceptos, proyectos… cuyos prototipos se hagan en Durangaldea y la producción en grandes series se haga en esos países cuya estructura de costes es infinitamente inferior a la nuestra. Para ello es ineludible el incrementar el nivel formativo de las personas que están en edad de trabajar, y eso incluye, también, a los no tan jóvenes.
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1/11/10
Cuatro "P"s para un país
Paz, suelo firme de convivencia
Publicado en Durangon.com, 31.10.2010.
Han pasado unos cuantos años desde que finalizados mis primeros estudios universitarios, me lanzara al mundo profesional. Imagínese el lector a un joven recién licenciado, enérgico, ilusionado y ávido de nuevas experiencias. En la cena de celebración, tuvimos como padrino de promoción al que fuera vicelehendakari del Gobierno Vasco, Jon Azua. Un brillante profesional que dedicó algunos de los mejores años de su carrera profesional al bien colectivo, a su país.
Allí, aquella promoción de jóvenes licenciados quisimos verbalizar nuestro compromiso con la sociedad que nos había brindado la oportunidad de formarnos, que procuraríamos que ese esfuerzo colectivo, del que sólo cada uno de nosotros tenemos el derecho de hacer uso, revirtiera en beneficio de la misma.
Aquel discurso tenía cuatro ‘P’s (en un guiño a las cuatro ‘P’ que se utilizan en marketing). La primera de ellas era la P de la Paz.
La paz empieza en lo pequeño
Todo el mundo desea lo que no tiene, y este país anhela la Paz. Nada más lejos de mi intención que realizar un análisis del proceso de pacificación en Euskadi, por lo vano de mi aportación a ese debate. Pero allí, los recién licenciados reconocíamos la paz como un suelo firme sobre el que construir un país, una sociedad que avance, más y más rápido. Y la paz empieza en cada uno de nosotros, en cada situación cotidiana; porque la paz empieza en el reconocimiento del otro, en el reconocimiento del diferente, al mirarle a los ojos y aceptarle, como diferente sin pedirle que renuncie a serlo.
La paz ayuda en lo económico
Pero como estudiosos de las ciencias empresariales, ninguno de los allí presentes ignoramos que la paz es un factor clave en el desarrollo económico y social de un país. Si este año la afluencia de turistas a Euskadi ha sido la mayor de la historia, ni imaginar puedo la avalancha que tendríamos con un país en paz. Si actualmente, Euskadi es la primera comunidad en PIB (Producto Interior Bruto) per cápita y la segunda región europea con menor tasa de pobreza, imaginemos qué sucedería si a los inversores pudiéramos garantizarles un marco socio-político estable, moderno y propio. Incluso me atrevo a avanzar que tranquilizaría a Jon Argeder, que hoy en Deia hace una reflexión sobre la fuga de los centros de decisión de nuestras empresas.
La paz aporta en lo importante
En la película documental “La Pelota Vasca: la piel contra la piedra”, el literato Bernardo Atxaga afirma que los vascos levitaríamos si viviéramos en paz, caminaríamos un par de centímetros sobre el suelo, del peso que nos quitaríamos de encima. No sé si será para tanto, o es simplemente fruto de la capacidad literaria de Bernardo Atxaga, pero todos recordaríamos el momento en que se consolide la paz, en qué lugar nos enteramos, quien nos lo dijo… Y al día siguiente volveríamos a levantar la persiana, para trabajar como otro día cualquiera y construir país.También esos recién licenciados de entonces, irían a trabajar (levitando o no) con la vista puesta en el futuro, para seguir escribiéndolo con P; con P de preparación, de progreso, de personas.
Publicado en Durangon.com, 31.10.2010.
Han pasado unos cuantos años desde que finalizados mis primeros estudios universitarios, me lanzara al mundo profesional. Imagínese el lector a un joven recién licenciado, enérgico, ilusionado y ávido de nuevas experiencias. En la cena de celebración, tuvimos como padrino de promoción al que fuera vicelehendakari del Gobierno Vasco, Jon Azua. Un brillante profesional que dedicó algunos de los mejores años de su carrera profesional al bien colectivo, a su país.
Allí, aquella promoción de jóvenes licenciados quisimos verbalizar nuestro compromiso con la sociedad que nos había brindado la oportunidad de formarnos, que procuraríamos que ese esfuerzo colectivo, del que sólo cada uno de nosotros tenemos el derecho de hacer uso, revirtiera en beneficio de la misma.
Aquel discurso tenía cuatro ‘P’s (en un guiño a las cuatro ‘P’ que se utilizan en marketing). La primera de ellas era la P de la Paz.
La paz empieza en lo pequeño
Todo el mundo desea lo que no tiene, y este país anhela la Paz. Nada más lejos de mi intención que realizar un análisis del proceso de pacificación en Euskadi, por lo vano de mi aportación a ese debate. Pero allí, los recién licenciados reconocíamos la paz como un suelo firme sobre el que construir un país, una sociedad que avance, más y más rápido. Y la paz empieza en cada uno de nosotros, en cada situación cotidiana; porque la paz empieza en el reconocimiento del otro, en el reconocimiento del diferente, al mirarle a los ojos y aceptarle, como diferente sin pedirle que renuncie a serlo.
La paz ayuda en lo económico
Pero como estudiosos de las ciencias empresariales, ninguno de los allí presentes ignoramos que la paz es un factor clave en el desarrollo económico y social de un país. Si este año la afluencia de turistas a Euskadi ha sido la mayor de la historia, ni imaginar puedo la avalancha que tendríamos con un país en paz. Si actualmente, Euskadi es la primera comunidad en PIB (Producto Interior Bruto) per cápita y la segunda región europea con menor tasa de pobreza, imaginemos qué sucedería si a los inversores pudiéramos garantizarles un marco socio-político estable, moderno y propio. Incluso me atrevo a avanzar que tranquilizaría a Jon Argeder, que hoy en Deia hace una reflexión sobre la fuga de los centros de decisión de nuestras empresas.
La paz aporta en lo importante
En la película documental “La Pelota Vasca: la piel contra la piedra”, el literato Bernardo Atxaga afirma que los vascos levitaríamos si viviéramos en paz, caminaríamos un par de centímetros sobre el suelo, del peso que nos quitaríamos de encima. No sé si será para tanto, o es simplemente fruto de la capacidad literaria de Bernardo Atxaga, pero todos recordaríamos el momento en que se consolide la paz, en qué lugar nos enteramos, quien nos lo dijo… Y al día siguiente volveríamos a levantar la persiana, para trabajar como otro día cualquiera y construir país.También esos recién licenciados de entonces, irían a trabajar (levitando o no) con la vista puesta en el futuro, para seguir escribiéndolo con P; con P de preparación, de progreso, de personas.
21/10/10
Innovación social, joven y sobre ruedas
Publicado en Durangon.com, 17.10.2010.
Llevaba tiempo buscando un momento para poder compartir esta reflexión, que ya desde que tuve conocimiento de la iniciativa que la ha provocado, pensaba que merecía la pena. Quizá los lectores valoren que son sólo ensoñaciones de un columnista; aún a riesgo de serlo, ahí van estas líneas para los innovadores sociales, jóvenes de pensamiento, que se lanzan a la carrera de emprender.
En este mismo medio tuvieron cabida algunas líneas que recogían el proyecto “Intercambio sobre ruedas” promovido por la Sociedad Ciclista Duranguesa. O mejor dicho, por un joven entrenador de dicha sociedad, histórica en nuestra villa.
Fundamentalmente, y para que los lectores puedan juzgar por sí mismos, se trata de que jóvenes ciclistas aficionados que practican en la Duranguesa el deporte de sus amores, el ciclismo, puedan convivir con una familia francesa o británica un mes del año, mientras se incorporan al pelotón aficionado de los países de destino. A la vuelta, un joven francés o británico hace lo propio en Durangaldea, inmerso en una familia y en el pelotón aficionado vasco.
Primer puerto puntuable: practicar deporte
Si ya resulta difícil crear afición por un deporte minoritario como es el ciclismo, lo es más cuando sus referencias mediáticas viven de sobresalto en sobresalto. El mundo del ciclismo se ha buscado sus propios problemas con los diferentes episodios de supuestos y confirmados casos de dopaje, que yo no me atrevo a juzgar. Sin embargo, la reiteración de los mismos ha dejado un halo de sospecha sobre el deporte mismo.
Pero no es menos cierto, que los medios de comunicación y la sociedad, nos hemos encargado de convertir a todos los deportes en minoritarios, a excepción del fútbol. Flaco favor les hacemos a niños y niñas de temprana edad, cuando condicionamos por acción u omisión la posibilidad de que practiquen más de un deporte, hasta que definitivamente se deciden por el más les gusta; lo normal en esta sociedad es que mi padre/madre me dice que me gusta el fútbol.
Meta volante: conocer una nueva cultura
En un mundo globalizado y multicultural es cada vez más importante reconocer al diferente, al cercano pero también al lejano. Una experiencia vital como un intercambio durante el verano se convierte en imborrable para cualquier joven.
Pero esta experiencia tiene la virtud de estar al alcance de la mano de cualquier familia. No requiere de importantes desembolsos para viajar a un país extranjero y costearse una estancia en una familia de acogida, donde uno se encuentra con más jóvenes en su misma situación. Sólo hace falta que la familia del joven esté dispuesta a acoger en su hogar a otro joven durante un mes. No se me ocurre formula más social para fomentar el intercambio cultural.
Sprint final: aprender idiomas
Ya no basta con dominar las dos lenguas co-oficiales de nuestro país, ahora hay que dominar una lengua extranjera. Ya hemos llegado al consenso social sobre este asunto. ¡Por fin! Cada vez que viajaba fuera de Europa, me preguntaba a qué estábamos esperando. El método es ideal; vincular a la afición de los chavales el aprendizaje de idiomas, y además de forma natural, por inmersión cultural.
Así llegamos a meta; exhaustos pero convencidos de que merece la pena. Merece la pena emprender nuevas aventuras por carreteras bacheadas, con esas pendientes que hacen que duelan las piernas…
Innovación social en estado puro, hecha por jóvenes para jóvenes, como forma de dibujar el futuro que sueñan: sano y que practica deporte, intercultural, plurilingüe, innovador, socialmente equitativo. Y la carrera empieza hoy, aquí, desde la realidad actual…
Llevaba tiempo buscando un momento para poder compartir esta reflexión, que ya desde que tuve conocimiento de la iniciativa que la ha provocado, pensaba que merecía la pena. Quizá los lectores valoren que son sólo ensoñaciones de un columnista; aún a riesgo de serlo, ahí van estas líneas para los innovadores sociales, jóvenes de pensamiento, que se lanzan a la carrera de emprender.
En este mismo medio tuvieron cabida algunas líneas que recogían el proyecto “Intercambio sobre ruedas” promovido por la Sociedad Ciclista Duranguesa. O mejor dicho, por un joven entrenador de dicha sociedad, histórica en nuestra villa.
Fundamentalmente, y para que los lectores puedan juzgar por sí mismos, se trata de que jóvenes ciclistas aficionados que practican en la Duranguesa el deporte de sus amores, el ciclismo, puedan convivir con una familia francesa o británica un mes del año, mientras se incorporan al pelotón aficionado de los países de destino. A la vuelta, un joven francés o británico hace lo propio en Durangaldea, inmerso en una familia y en el pelotón aficionado vasco.
Primer puerto puntuable: practicar deporte
Si ya resulta difícil crear afición por un deporte minoritario como es el ciclismo, lo es más cuando sus referencias mediáticas viven de sobresalto en sobresalto. El mundo del ciclismo se ha buscado sus propios problemas con los diferentes episodios de supuestos y confirmados casos de dopaje, que yo no me atrevo a juzgar. Sin embargo, la reiteración de los mismos ha dejado un halo de sospecha sobre el deporte mismo.
Pero no es menos cierto, que los medios de comunicación y la sociedad, nos hemos encargado de convertir a todos los deportes en minoritarios, a excepción del fútbol. Flaco favor les hacemos a niños y niñas de temprana edad, cuando condicionamos por acción u omisión la posibilidad de que practiquen más de un deporte, hasta que definitivamente se deciden por el más les gusta; lo normal en esta sociedad es que mi padre/madre me dice que me gusta el fútbol.
Meta volante: conocer una nueva cultura
En un mundo globalizado y multicultural es cada vez más importante reconocer al diferente, al cercano pero también al lejano. Una experiencia vital como un intercambio durante el verano se convierte en imborrable para cualquier joven.
Pero esta experiencia tiene la virtud de estar al alcance de la mano de cualquier familia. No requiere de importantes desembolsos para viajar a un país extranjero y costearse una estancia en una familia de acogida, donde uno se encuentra con más jóvenes en su misma situación. Sólo hace falta que la familia del joven esté dispuesta a acoger en su hogar a otro joven durante un mes. No se me ocurre formula más social para fomentar el intercambio cultural.
Sprint final: aprender idiomas
Ya no basta con dominar las dos lenguas co-oficiales de nuestro país, ahora hay que dominar una lengua extranjera. Ya hemos llegado al consenso social sobre este asunto. ¡Por fin! Cada vez que viajaba fuera de Europa, me preguntaba a qué estábamos esperando. El método es ideal; vincular a la afición de los chavales el aprendizaje de idiomas, y además de forma natural, por inmersión cultural.
Así llegamos a meta; exhaustos pero convencidos de que merece la pena. Merece la pena emprender nuevas aventuras por carreteras bacheadas, con esas pendientes que hacen que duelan las piernas…
Innovación social en estado puro, hecha por jóvenes para jóvenes, como forma de dibujar el futuro que sueñan: sano y que practica deporte, intercultural, plurilingüe, innovador, socialmente equitativo. Y la carrera empieza hoy, aquí, desde la realidad actual…
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12/10/10
El roble en la bellota
Publicado en durangon.com, 03.10.2010.
Nadie elige los tiempos que le toca vivir; sencillamente, tocan y hay que saber vivirlos. Sin duda alguna, la crisis que nos está tocando superar no pasará desapercibida en la línea vital de casi ninguno de nosotros, aunque sólo sea por las reflexiones que ha provocado en cada uno. No es fácil sacar una única lección de esta experiencia vital, pero quizá debamos aprender de las universales leyes de la naturaleza.
Ex-ducare
Recurriendo a la raíz latina de la palabra Educación, nos encontramos con una primera lección, que tanto en el mundo de la empresa como en la propia educación ha dado lugar a teorías y grandes pensamientos.
Educar, en su etimología, significa sacar de dentro a la luz. Ese es el cometido de profesores e instituciones docentes, hacer que todas las potencialidades de los alumnos salgan a la luz, se desarrollen y den sus frutos, en forma de personas íntegras a la vez que críticas, respetadas y respetables.
Las leyes de la naturaleza
La lección que podemos extraer de la citada acepción latina se ve reforzada en las leyes de la naturaleza. Y es que desde tiempos inmemoriales, desde que la especie humana comenzó a labrar la tierra para obtener alimentos, entendió que dentro de la semilla estaba el trigo, que en la bellota estaba el roble. Lo importante era conocer las condiciones que hacían que el trigo saliera a la luz, que el roble germinara y creciera alto, fuerte y esbelto, capaz de afrontar las inclemencias meteorológicas.
Y a base de mucho trabajar, de preparar el terreno para que fuera fértil, regar cuando correspondía, abonar… de dentro salía el roble, alto, fuerte, esbelto… y aprendimos que era cuestión de tiempos y dedicación.
Lo que se nos había olvidado
Y es que en estos últimos años, se nos había olvidado que el roble estaba dentro de la bellota, que la fortaleza, la belleza está dentro y no fuera. Y así se nos ha olvidado crear las condiciones para que el roble germine en la bellota.
Porque esta crisis, sobre todo, es una crisis de valores. Hemos buscado la fortaleza en la acumulación de riqueza, en el consumo desmedido; hemos encumbrado estereotipos sin contenido, sólo por su bello continente, olvidándonos que la belleza duradera está en las personas íntegras y críticas, respetadas por ser respetables.
Espero que esta lenta recuperación de la crisis nos sirva para labrar tierra fértil, regar, abonar el terreno… para que llegada la primavera, las bellotas dejen paso a robles altos, fuertes y esbeltos. Decía A. Einstein que los problemas no tienen solución en el mismo nivel de pensamiento desde donde fueron creados, y ahora toca buscar el valor dentro y no fuera.
Nadie elige los tiempos que le toca vivir; sencillamente, tocan y hay que saber vivirlos. Sin duda alguna, la crisis que nos está tocando superar no pasará desapercibida en la línea vital de casi ninguno de nosotros, aunque sólo sea por las reflexiones que ha provocado en cada uno. No es fácil sacar una única lección de esta experiencia vital, pero quizá debamos aprender de las universales leyes de la naturaleza.
Ex-ducare
Recurriendo a la raíz latina de la palabra Educación, nos encontramos con una primera lección, que tanto en el mundo de la empresa como en la propia educación ha dado lugar a teorías y grandes pensamientos.
Educar, en su etimología, significa sacar de dentro a la luz. Ese es el cometido de profesores e instituciones docentes, hacer que todas las potencialidades de los alumnos salgan a la luz, se desarrollen y den sus frutos, en forma de personas íntegras a la vez que críticas, respetadas y respetables.
Las leyes de la naturaleza
La lección que podemos extraer de la citada acepción latina se ve reforzada en las leyes de la naturaleza. Y es que desde tiempos inmemoriales, desde que la especie humana comenzó a labrar la tierra para obtener alimentos, entendió que dentro de la semilla estaba el trigo, que en la bellota estaba el roble. Lo importante era conocer las condiciones que hacían que el trigo saliera a la luz, que el roble germinara y creciera alto, fuerte y esbelto, capaz de afrontar las inclemencias meteorológicas.
Y a base de mucho trabajar, de preparar el terreno para que fuera fértil, regar cuando correspondía, abonar… de dentro salía el roble, alto, fuerte, esbelto… y aprendimos que era cuestión de tiempos y dedicación.
Lo que se nos había olvidado
Y es que en estos últimos años, se nos había olvidado que el roble estaba dentro de la bellota, que la fortaleza, la belleza está dentro y no fuera. Y así se nos ha olvidado crear las condiciones para que el roble germine en la bellota.
Porque esta crisis, sobre todo, es una crisis de valores. Hemos buscado la fortaleza en la acumulación de riqueza, en el consumo desmedido; hemos encumbrado estereotipos sin contenido, sólo por su bello continente, olvidándonos que la belleza duradera está en las personas íntegras y críticas, respetadas por ser respetables.
Espero que esta lenta recuperación de la crisis nos sirva para labrar tierra fértil, regar, abonar el terreno… para que llegada la primavera, las bellotas dejen paso a robles altos, fuertes y esbeltos. Decía A. Einstein que los problemas no tienen solución en el mismo nivel de pensamiento desde donde fueron creados, y ahora toca buscar el valor dentro y no fuera.
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3/3/10
Ahora toca competir en innovación (III)
Tercer factor clave: el compromiso
Artículo publicado en durangon.com, 2010.03.03
En la terna de artículos que este medio me ha permitido publicar en la red, he pretendido marcar algunas de las líneas que ni podemos olvidar ni podremos omitir en la solución a esta crisis económico-financiera. Haciendo un rápido recorrido por los mismos, en un primer texto se subrayaba la educación como la savia que debe correr desde las hojas, cada uno de los agentes sociales, hasta el nuevo tronco económico que sustente un crecimiento sostenido y sostenible a largo plazo. Evidentemente, ninguna de esas hojas sería capaz de irrigar savia al tronco, sino fuera por el trabajo conjunto de todas ellas; del trabajo en red versaba el segundo artículo.
En este último de la terna de factores para competir en innovación, no podía olvidarme del compromiso. Parafraseando a Gary Hamel, reconocido experto en estrategia, podemos afirmar que hemos pasado de una Economía Industrial a una Economía del Conocimiento y de aquí a una Economía del Compromiso. El verdadero tema esencial no es sólo el conocimiento, sino el corazón, la pasión, la visión global, la energía y el compromiso.
Creo que la frase da para mucho más que unas osadas líneas. Sin embargo, tras pasar por la dimensión educativa y la interpersonal, no podía olvidar que existe un factor interno, intrapersonal e intransferible que va a ser clave en la superación de esta crisis, que no es otro que el compromiso.
La visión externa
En los últimos años, en diferentes contextos, he tenido ocasión de hacer de anfitrión en Euskadi de profesionales de diferentes ámbitos de conocimiento provenientes de países europeos como Irlanda o Finlandia. Ambos países, han sido o son referencia para nosotros; el primero por haber tenido el crecimiento económico más importante en la vieja Europa en las últimas décadas, y el segundo por ser un referente en bienestar social.
Sin embargo, los interlocutores de ambos países han venido a coincidir en que admiraban de la sociedad vasca su capacidad de implicarse, de apasionarse con su trabajo diario, de buscar nuevas fórmulas para solucionar los problemas… de alguna manera, eso que Hamel denomina corazón, pasión, energía y compromiso. Quizás en eso podamos darles alguna humilde lección. Sucede frecuentemente que una mirada externa, ajena, es capaz de dar con lo que a pesar de mirar no encontrábamos. Puede que una gran parte de la solución esté dentro, sin necesidad de buscar fórmulas ahí fuera.
Euskadi no pasea por la Gran Vía
Y permítame el lector que afirme una obviedad, pero si eso que otros identifican en nosotros existe, es que está en cada uno de nosotros. No he visto pasear a Euskadi por la Gran Vía, decía un buen amigo mío, y es absolutamente cierto, por la Gran Vía pasean ciudadanos y ciudadanas, con nombre y apellidos. A esta crisis no le va a dar solución otro; sea el Gobierno, la Unión Europea, la banca, el FMI, el INEM… no, mucho me temo que no, a los hechos me remito. A esta crisis tendremos que hacerle frente entre todos, entre cada uno de nosotros, comprometiéndonos cada uno en lo suyo.
Y es que ya lo decía una canción de B. Kapanaga:
Herria maitatzeko era asko dago.
Irakasten ta ikasten, arrantzetan nahiz pentsatzen.
Lur lanetan nahiz pintatzen, fabriketan nahiz kantatzen,
pentsatzaileak loa galtzen. Herria dugu maitatzen.
Artículo publicado en durangon.com, 2010.03.03
En la terna de artículos que este medio me ha permitido publicar en la red, he pretendido marcar algunas de las líneas que ni podemos olvidar ni podremos omitir en la solución a esta crisis económico-financiera. Haciendo un rápido recorrido por los mismos, en un primer texto se subrayaba la educación como la savia que debe correr desde las hojas, cada uno de los agentes sociales, hasta el nuevo tronco económico que sustente un crecimiento sostenido y sostenible a largo plazo. Evidentemente, ninguna de esas hojas sería capaz de irrigar savia al tronco, sino fuera por el trabajo conjunto de todas ellas; del trabajo en red versaba el segundo artículo.
En este último de la terna de factores para competir en innovación, no podía olvidarme del compromiso. Parafraseando a Gary Hamel, reconocido experto en estrategia, podemos afirmar que hemos pasado de una Economía Industrial a una Economía del Conocimiento y de aquí a una Economía del Compromiso. El verdadero tema esencial no es sólo el conocimiento, sino el corazón, la pasión, la visión global, la energía y el compromiso.
Creo que la frase da para mucho más que unas osadas líneas. Sin embargo, tras pasar por la dimensión educativa y la interpersonal, no podía olvidar que existe un factor interno, intrapersonal e intransferible que va a ser clave en la superación de esta crisis, que no es otro que el compromiso.
La visión externa
En los últimos años, en diferentes contextos, he tenido ocasión de hacer de anfitrión en Euskadi de profesionales de diferentes ámbitos de conocimiento provenientes de países europeos como Irlanda o Finlandia. Ambos países, han sido o son referencia para nosotros; el primero por haber tenido el crecimiento económico más importante en la vieja Europa en las últimas décadas, y el segundo por ser un referente en bienestar social.
Sin embargo, los interlocutores de ambos países han venido a coincidir en que admiraban de la sociedad vasca su capacidad de implicarse, de apasionarse con su trabajo diario, de buscar nuevas fórmulas para solucionar los problemas… de alguna manera, eso que Hamel denomina corazón, pasión, energía y compromiso. Quizás en eso podamos darles alguna humilde lección. Sucede frecuentemente que una mirada externa, ajena, es capaz de dar con lo que a pesar de mirar no encontrábamos. Puede que una gran parte de la solución esté dentro, sin necesidad de buscar fórmulas ahí fuera.
Euskadi no pasea por la Gran Vía
Y permítame el lector que afirme una obviedad, pero si eso que otros identifican en nosotros existe, es que está en cada uno de nosotros. No he visto pasear a Euskadi por la Gran Vía, decía un buen amigo mío, y es absolutamente cierto, por la Gran Vía pasean ciudadanos y ciudadanas, con nombre y apellidos. A esta crisis no le va a dar solución otro; sea el Gobierno, la Unión Europea, la banca, el FMI, el INEM… no, mucho me temo que no, a los hechos me remito. A esta crisis tendremos que hacerle frente entre todos, entre cada uno de nosotros, comprometiéndonos cada uno en lo suyo.
Y es que ya lo decía una canción de B. Kapanaga:
Herria maitatzeko era asko dago.
Irakasten ta ikasten, arrantzetan nahiz pentsatzen.
Lur lanetan nahiz pintatzen, fabriketan nahiz kantatzen,
pentsatzaileak loa galtzen. Herria dugu maitatzen.
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25/12/07
Cuestión de pasión
Decía Jose Miguel de Barandiarán que “para conocer una cultura hay que vivirla” por ello sentenciaba: “Cuándo aprenderemos a pensar primero con los pies y luego con la cabeza”.
Algo de esto hay en lo que últimamente me está sucediendo. Vienen de fuera y se quedan anonadados con las relaciones afísicas que se han conseguido tejer, las valoran (ahora se le llama poner en valor) y los que llevamos tiempo en torno al sujeto, y objeto de análisis, no somos capaces de valorar en su justa medida. Tanto es así, que tengo que oir cosas tales como "¿el espíritu?, eso nunca ha existido". Pues ya tengo la respuesta; "para conocer una cultura hay que vivirla".
Con esto no quiero decir que haya que mirar hacia el pasado y quedar anclados en él; nada más equivocado que eso… sería un error letal. Pero hay que pisar sobre suelo firme, para poder mirar al futuro y ajustar el timón.
Y en ahora también
Últimamente lo he dicho en demasiadas ocasiones y quizá empiece a ser preocupante: puede que sea por el prisma con que miro las cosas; mi juventud, mi pasión, mi ilusión, mi implicación personal y casi afectiva, mi ausencia de ataduras formales… maximice la situación.
¡Puede ser! Lo acepto, pero con 26 años, me niego a pasar "de trabajar en una organización" a "trabajar para una organización" en la que las personas no sean el centro y no se trate de conseguir un fin superior al directamente empresarial. Lo siento, pero para este viaje, conmigo que no cuenten.
Intangibles
Las organizaciones tienen presente y futuro, pero además pasado. Pasado gracias al que son y, en el caso que nos ocupa, la hace diferente.
Sinceramente creo que también es una cuestión de competitividad. ¿Qué mejor forma para atraer recursos escasos, que ser positivamente diferencial? La teoría económica partía de ahí: la ciencia económica trata de conseguir la mejor asignación de recursos escasos… pues que se preparen las organizaciones para las que no haya recursos, porque se les habrá acabado el presente. Y ¿a quién creen ustedes que le asignan los bancos/inversores recursos financieros? Al mejor proyecto. ¿A quién dónde creen ustedes que van los mejores profesionales? Al mejor proyecto. Y en esos proyectos se valoran los elementos tangibles, y tabién los intangibles. ¡¡Incluso el Fondo de Comercio!! Este concepto puede dar para mucho… pero con una pregunta al aire, respondo: ¿cuánto vale la empresa Coca-Cola? Seguramente mucho más que los elementos tangibles que la componen.
Personas
Las organizaciones tienen personas que trabajan en ellas, que en la era del conocimiento y en actividades de servicio, son el máximo exponente de la calidad y única garantía de continuidad. Y omito la palabra control de forma voluntaria, ya que ni por el miedo ni por el premio, se controla a los trabajadores en el siglo XXI (afortunadamente, y por desgracia para los autoritarios). A los trabajadores se les convence, mediante la palabra y la acción coherente, o el final está cerca.
Sí, el final está cerca, porque como dijo Jack Welch when the rate of cange outside exceeds the rate of change inside, the end is in sight. Interesante reflexión. Y en un mundo en el que el cambio es lo único fijo, la sociedad ya está interiorizando el valor del contrato emocional.
Cuestión de pasión
Seguramente, reconozco, que el quid de la cuestión esté en la pasión que uno aplica a cada una de sus tareas en la vida. Yo, personalmente, me niego a pasar 8 horas de mi día (el 50% de la útiles) trabajando para una organización con la cual no se alinéan mis valores.
Algo de esto hay en lo que últimamente me está sucediendo. Vienen de fuera y se quedan anonadados con las relaciones afísicas que se han conseguido tejer, las valoran (ahora se le llama poner en valor) y los que llevamos tiempo en torno al sujeto, y objeto de análisis, no somos capaces de valorar en su justa medida. Tanto es así, que tengo que oir cosas tales como "¿el espíritu?, eso nunca ha existido". Pues ya tengo la respuesta; "para conocer una cultura hay que vivirla".
Con esto no quiero decir que haya que mirar hacia el pasado y quedar anclados en él; nada más equivocado que eso… sería un error letal. Pero hay que pisar sobre suelo firme, para poder mirar al futuro y ajustar el timón.
Y en ahora también
Últimamente lo he dicho en demasiadas ocasiones y quizá empiece a ser preocupante: puede que sea por el prisma con que miro las cosas; mi juventud, mi pasión, mi ilusión, mi implicación personal y casi afectiva, mi ausencia de ataduras formales… maximice la situación.
¡Puede ser! Lo acepto, pero con 26 años, me niego a pasar "de trabajar en una organización" a "trabajar para una organización" en la que las personas no sean el centro y no se trate de conseguir un fin superior al directamente empresarial. Lo siento, pero para este viaje, conmigo que no cuenten.
Intangibles
Las organizaciones tienen presente y futuro, pero además pasado. Pasado gracias al que son y, en el caso que nos ocupa, la hace diferente.
Sinceramente creo que también es una cuestión de competitividad. ¿Qué mejor forma para atraer recursos escasos, que ser positivamente diferencial? La teoría económica partía de ahí: la ciencia económica trata de conseguir la mejor asignación de recursos escasos… pues que se preparen las organizaciones para las que no haya recursos, porque se les habrá acabado el presente. Y ¿a quién creen ustedes que le asignan los bancos/inversores recursos financieros? Al mejor proyecto. ¿A quién dónde creen ustedes que van los mejores profesionales? Al mejor proyecto. Y en esos proyectos se valoran los elementos tangibles, y tabién los intangibles. ¡¡Incluso el Fondo de Comercio!! Este concepto puede dar para mucho… pero con una pregunta al aire, respondo: ¿cuánto vale la empresa Coca-Cola? Seguramente mucho más que los elementos tangibles que la componen.
Personas
Las organizaciones tienen personas que trabajan en ellas, que en la era del conocimiento y en actividades de servicio, son el máximo exponente de la calidad y única garantía de continuidad. Y omito la palabra control de forma voluntaria, ya que ni por el miedo ni por el premio, se controla a los trabajadores en el siglo XXI (afortunadamente, y por desgracia para los autoritarios). A los trabajadores se les convence, mediante la palabra y la acción coherente, o el final está cerca.
Sí, el final está cerca, porque como dijo Jack Welch when the rate of cange outside exceeds the rate of change inside, the end is in sight. Interesante reflexión. Y en un mundo en el que el cambio es lo único fijo, la sociedad ya está interiorizando el valor del contrato emocional.
Cuestión de pasión
Seguramente, reconozco, que el quid de la cuestión esté en la pasión que uno aplica a cada una de sus tareas en la vida. Yo, personalmente, me niego a pasar 8 horas de mi día (el 50% de la útiles) trabajando para una organización con la cual no se alinéan mis valores.
20/12/07
Beti bila dabilena...
e-RURAL SENIOR es sólo un intento de aportar algo nuevo al acervo común, con cara y ojos, forjado día a día por las personas que han hecho de Orue lo que es hoy.
Los pies es Orue, y la vista en el futuro
Puestos a diseccionar la iniciativa, realmente no es nada innovadora para lo que se viene haciendo en Orue desde hace más de cincuenta años.
De hecho, este proyecto mira al futuro, igual que lo ha hecho Orue hasta ahora. Y mira al futuro con ánimo de darle forma, de participar en él, de hacerlo mejor… porque en Orue hemos cambiado el verbo soñar, por proyectar.
Esa mirada hacia delante, es una mirada a los ojos de otra persona, de persona a persona. Nada nuevo en el mensaje que desde esta colina se ha venido prodigando a los cuatro vientos, lauaxetara.
Vientos que han hecho que unos y otros, entidades y personas, hayan convergido en diferentes proyectos a lo largo de la historia de Orue; proyectos promovidos y basados en entidades colaboradoras, con las que Orue ha ido haciendo camino, y quiere seguir haciendo camino.
Bidelari eta bidelagun
Oraingo honetan, bidelari eta bidelagunak asko dira, eta horrek bereziki pozten gaitu.
Aniztasunak dakar aberastasuna eta erronka handi noni ekiteko, talde sendoa osotzen gabilz: Jabi, Igone, David, Iker, Gillermo, Eneritz, Ramon, Javier, Eneko, Fermin, Domingo, Fernando, Jokin, Iurgi, Andoni, Belinda, Sergio, Abel…
Eta nork jakin! 2007ko ekainaren 13an Poloniatik eta Finalandiatik etorritako Krysztof eta Anne izan daitekez hurrengoak, edota zeu! Ametsik egin nahi?
Los pies es Orue, y la vista en el futuro
Puestos a diseccionar la iniciativa, realmente no es nada innovadora para lo que se viene haciendo en Orue desde hace más de cincuenta años.
De hecho, este proyecto mira al futuro, igual que lo ha hecho Orue hasta ahora. Y mira al futuro con ánimo de darle forma, de participar en él, de hacerlo mejor… porque en Orue hemos cambiado el verbo soñar, por proyectar.
Esa mirada hacia delante, es una mirada a los ojos de otra persona, de persona a persona. Nada nuevo en el mensaje que desde esta colina se ha venido prodigando a los cuatro vientos, lauaxetara.
Vientos que han hecho que unos y otros, entidades y personas, hayan convergido en diferentes proyectos a lo largo de la historia de Orue; proyectos promovidos y basados en entidades colaboradoras, con las que Orue ha ido haciendo camino, y quiere seguir haciendo camino.
Bidelari eta bidelagun
Oraingo honetan, bidelari eta bidelagunak asko dira, eta horrek bereziki pozten gaitu.
Aniztasunak dakar aberastasuna eta erronka handi noni ekiteko, talde sendoa osotzen gabilz: Jabi, Igone, David, Iker, Gillermo, Eneritz, Ramon, Javier, Eneko, Fermin, Domingo, Fernando, Jokin, Iurgi, Andoni, Belinda, Sergio, Abel…
Eta nork jakin! 2007ko ekainaren 13an Poloniatik eta Finalandiatik etorritako Krysztof eta Anne izan daitekez hurrengoak, edota zeu! Ametsik egin nahi?
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