Publicado en durangon.com, 17.05.2012
Hace un par de semanas pude participar en una jornada organizada por el Programa para Garantizar el Derecho a la Educación en Bizkaia. La jornada viene siendo la puesta en común del trabajo que el Departamento de Educación del Gobierno Vasco, el Departamento de Acción Social de la Diputación Foral de Bizkaia y EUDEL, asociación de municipios vascos, hacen en Bizkaia desde el año 2003 para tratar de erradicar la desescolarización y el absentismo en el territorio Histórico.
En la primera parte de la mañana, contamos con la profesora de la UPV-EHU Iñaxi Aurruabarrena, que ha dirigido el grupo de trabajo para la elaboración del Instrumento Balora, instrumento para la valoración de la gravedad de las situaciones de desprotección de los menores. Se trata de un instrumento común para los Servicios Sociales Municipales y Forales de atención y protección a la infancia y adolescencia. Como no podía ser de otra forma, entre otros muchos indicadores de riesgo, la negligencia hacia las necesidades formativas (absentismo escolar) es uno de los indicadores que se evalúan para concluir sobre la situación de desprotección.
En la segunda mitad de la mañana, se presentaron los datos y conclusiones del informe, que por octavo año consecutivo, recoge de forma sistemática datos de desescolarización y absentismo.
Todavía hablando de absentismo
Algún lector, llegados a este punto, ya se habrá planteado si resulta necesario seguir hablando y prestando atención al absentismo escolar en Bizkaia; en una sociedad que se dice moderna, avanzada y homologable en Europa. Desgraciadamente sí. Todavía quedan menores cuyos derechos se ven vulnerados gravemente cuando sus progenitores o tutores no les escolarizan desde los 6 a los 16 años, periodo de escolarización obligatoria.
Antes de que se genere cualquier alarma, debo adelantar que los casos son pocos. Realmente, podrían llevarnos a la satisfacción, puesto que sólo el 1,5% de los alumnos de educación obligatoria presenta comportamientos absentistas. Apenas un puñado más que el año anterior. Pero siguen siendo alrededor de 1.400 menores.
El dedo que señala la luna, no es la luna
Analizando los datos que arroja el informe, se pueden extraer algunas conclusiones, pero sobre todo se pueden apuntar algunos fenómenos que explican el origen de la exclusión social de curso crónico, si se me permite la expresión. En este sentido, el indicador cuenta con algunas virtudes que merecen la pena ser destacadas:
1º El primer elemento a poner en valor es evidente, y no por ello menos importante: el derecho inalienable que toda persona tiene a desarrollarse plenamente, a desplegar todo su potencial… porque cada uno de esos 1.400 menores, también ellos, son un proyecto de vida en expansión. Es por tanto, un indicador del desarrollo de un país o territorio, del grado en que ese tótem denominado igualdad de oportunidades es una realidad, más allá de los discursos.
2º A nadie se nos escapa que la educación está directa y positivamente relacionada con el bienestar de las personas, de una sociedad e incluso de un país. Por tanto, invertir en educación es prevenir en servicios sociales, e invertir en bienestar.
3º Además, el absentismo es, en muchas ocasiones, sólo la punta del iceberg de una realidad socio-familiar compleja, a veces infancias en entornos desfavorecidos o estructuras familiares débiles. Por tanto, también sirve de predictor de un riesgo de exclusión o marginación latente.
4º Y de forma agregada, mirando los centros con mayor prevalencia, nos detecta municipios, barrios, zonas… realidades socialmente deprimidas o desfavorecidas, donde existen problemáticas estructurales cuyo abordaje debería realizarse en origen y de forma integral.
Camino a la luna
Por si no ha quedado patente hasta ahora, realmente veo que las potencialidades del programa son todavía muchas, más si cabe con el firme compromiso que en público y en privado han realizado las instituciones que lo sustentan. Ya se apuntan nuevas áreas de trabajo conjuntas para el curso 2012-2013, focalizando esfuerzos en edades más tempranas (incluso en periodos previos a la escolarización obligatoria) y en los barrios o municipios más afectados.
¿Quién lo iba a decir? En esta Europa que apunta en sus estrategias para 2020 a reducir el alumnado que no finaliza estudios de nivel superior al 10% (Bizkaia está en el 14,7%), que el absentismo sea todavía objeto de análisis y esfuerzo. ¿O quizá no vayamos desencaminados? Quizá haya varios dedos apuntando a la luna, y estemos hablando de la misma luna.
¡En fin! De cualquier modo, me quedan tres sentimientos positivos; de confianza, entusiasmo y ánimo, que renuevan la fuerza para seguir en el camino a la luna. La confianza de que el camino es la colaboración interistitucional, coordinada, conjunta. El entusiasmo de trabajar por el futuro, mediante el desarrollo personal pleno de los menores en edad escolar. Al fin y al cabo su futuro es el nuestro, el de un País que quiere avanzar en Europa y que no se puede olvidar de invertir: invertir en personas. Y el ánimo para no desfallecer y trabajar también por incluir a ese 1,5% que nos queda sin escolarizar o acudiendo de forma intermitente al centro escolar. Porque el futuro llegará de forma inexorable, y para que merezca la pena llegar, tenemos que llegar todos, sin dejar a nadie atrás.
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17/5/12
31/7/11
Keynesianismo fiscal
Publicado en durangon.com, 31.07.2011
Ya avanzábamos la semana pasada algunas de las claves para enmarcar el debate sobre fiscalidad, que había tomado las primeras páginas de los medios de comunicación del país. Como corolario, debemos recordar al menos tres claves de las esbozadas allí; primero, que la política fiscal en Euskadi le corresponde a las Diputaciones; segundo, que en cualquier caso sólo les corresponden los impuestos directos, a saber que son principalmente el IRPF (la renta) y el Impuesto de Sociedades; y por último, que no existen barreras al cambio de domicilio fiscal, que es lo que determina si los impuestos se pagan en Euskadi o fuera.
Políticas económicas
Desde una perspectiva macroeconomica clásica, existen cinco objetivos económicos finalistas de todo gobierno, que según su ideología, antepone unos a otros. Estos objetivos son crecimiento, control de la inflación, reducción del desempleo, equilibrio exterior y redistribución de la renta y la riqueza. Para la consecución de estos objetivos, los gobiernos cuentan con diferentes herramientas, que venimos a denominar políticas económicas.
No me quisiera extender en este punto, pero sirva decir que desde la entrada en la Unión Europea y, posteriormente, la asunción del Euro como moneda única, sólo han quedado en manos de los estados de la Zona Euro las políticas fiscales, de forma íntegra, y las presupuestarias con la limitación de los criterios de estabilidad (por ejemplo, límite al déficit público) que mutuamente se imponen los estados. De ahí la importancia de hacer, en Euskadi, un debate sosegado sobre política fiscal. El Concierto Económico y la Ley del Cupo ponen a Euskadi en niveles de soberanía fiscal y presupuestaria equiparables a cualquier estado europeo.
Panorama fiscal
Según un informe anual del EUROSTAT sobre tendencias fiscales en la Unión Europea (“Taxation trends in the European Union” EUROSTAT 2010), el estado está en niveles de impuestos sobre el consumo (principalmente el IVA) en niveles un 3% inferiores a la Euro Zona, y algo más sobre la Europa de los 27 estados.
Sin embargo, y según las mismas fuentes, la imposición directa sobre las empresas (Impuesto de Sociedades) en la Zona Euro es del 25,7%, mientras que los tres Territorios Históricos de la Comunidad Autónoma mantienen un tipo general del 28%. En lo que respecta al IRPF, los tipos máximos en la Zona Euro están en el 42,4% y el 37,5% en la Europa a 27, mientras en Bizkaia está en el 45%, dos puntos por encima del estado.
Con todo, si bien se debe reconocer que la presión fiscal en Euskadi es menor que en Europa (al menos un 6%, en términos de PIB), las principales diferencias a la baja se producen en los impuestos indirectos (IVA), mientras que los impuestos directos están en niveles equiparables.
La política fiscal keynesiana
Desde mi punto de vista, las políticas públicas (la fiscal está entre ellas) deben realizar una función de corrección de las imperfecciones o consecuencias perniciosas que la economía, por sí sola, produce. En los momentos en que el ciclo económico es bajista, como sucede ahora que hay un 11,6% (según el INE a 30.06.2011) de la capacidad humana de trabajar sin empleo y muchos centros de trabajo producen por debajo de su capacidad máxima, la política económica debe tratar de minimizar esas ineficiencias. Se deberían, por tanto, de realizar políticas públicas anti-cíclicas. Se trata de evitar las recesiones largas, e intentar volver a una fase de expansión duradera y sostenida.
¿Qué debemos hacer con los impuestos en época de crisis? Tomar la posición anime la economía. Pero ¡cuidado!, porque ni Euskadi es una isla en Europa, ni tiene todas las competencias fiscales. Por tanto, en este momento de crisis todos los esfuerzos deben centrarse en que la economía se recupere. Una vez arrancado un ciclo expansivo, se deberán tomar medidas fiscales que ayuden a sostener un estado del bienestar cada vez más necesitado de recursos. Y para atinar bien, deberemos mirar los diferenciales con nuestros vecinos europeos que, todo apunta, están en el IVA y los impuestos indirectos.
Ya avanzábamos la semana pasada algunas de las claves para enmarcar el debate sobre fiscalidad, que había tomado las primeras páginas de los medios de comunicación del país. Como corolario, debemos recordar al menos tres claves de las esbozadas allí; primero, que la política fiscal en Euskadi le corresponde a las Diputaciones; segundo, que en cualquier caso sólo les corresponden los impuestos directos, a saber que son principalmente el IRPF (la renta) y el Impuesto de Sociedades; y por último, que no existen barreras al cambio de domicilio fiscal, que es lo que determina si los impuestos se pagan en Euskadi o fuera.
Políticas económicas
Desde una perspectiva macroeconomica clásica, existen cinco objetivos económicos finalistas de todo gobierno, que según su ideología, antepone unos a otros. Estos objetivos son crecimiento, control de la inflación, reducción del desempleo, equilibrio exterior y redistribución de la renta y la riqueza. Para la consecución de estos objetivos, los gobiernos cuentan con diferentes herramientas, que venimos a denominar políticas económicas.
No me quisiera extender en este punto, pero sirva decir que desde la entrada en la Unión Europea y, posteriormente, la asunción del Euro como moneda única, sólo han quedado en manos de los estados de la Zona Euro las políticas fiscales, de forma íntegra, y las presupuestarias con la limitación de los criterios de estabilidad (por ejemplo, límite al déficit público) que mutuamente se imponen los estados. De ahí la importancia de hacer, en Euskadi, un debate sosegado sobre política fiscal. El Concierto Económico y la Ley del Cupo ponen a Euskadi en niveles de soberanía fiscal y presupuestaria equiparables a cualquier estado europeo.
Panorama fiscal
Según un informe anual del EUROSTAT sobre tendencias fiscales en la Unión Europea (“Taxation trends in the European Union” EUROSTAT 2010), el estado está en niveles de impuestos sobre el consumo (principalmente el IVA) en niveles un 3% inferiores a la Euro Zona, y algo más sobre la Europa de los 27 estados.
Sin embargo, y según las mismas fuentes, la imposición directa sobre las empresas (Impuesto de Sociedades) en la Zona Euro es del 25,7%, mientras que los tres Territorios Históricos de la Comunidad Autónoma mantienen un tipo general del 28%. En lo que respecta al IRPF, los tipos máximos en la Zona Euro están en el 42,4% y el 37,5% en la Europa a 27, mientras en Bizkaia está en el 45%, dos puntos por encima del estado.
Con todo, si bien se debe reconocer que la presión fiscal en Euskadi es menor que en Europa (al menos un 6%, en términos de PIB), las principales diferencias a la baja se producen en los impuestos indirectos (IVA), mientras que los impuestos directos están en niveles equiparables.
La política fiscal keynesiana
Desde mi punto de vista, las políticas públicas (la fiscal está entre ellas) deben realizar una función de corrección de las imperfecciones o consecuencias perniciosas que la economía, por sí sola, produce. En los momentos en que el ciclo económico es bajista, como sucede ahora que hay un 11,6% (según el INE a 30.06.2011) de la capacidad humana de trabajar sin empleo y muchos centros de trabajo producen por debajo de su capacidad máxima, la política económica debe tratar de minimizar esas ineficiencias. Se deberían, por tanto, de realizar políticas públicas anti-cíclicas. Se trata de evitar las recesiones largas, e intentar volver a una fase de expansión duradera y sostenida.
¿Qué debemos hacer con los impuestos en época de crisis? Tomar la posición anime la economía. Pero ¡cuidado!, porque ni Euskadi es una isla en Europa, ni tiene todas las competencias fiscales. Por tanto, en este momento de crisis todos los esfuerzos deben centrarse en que la economía se recupere. Una vez arrancado un ciclo expansivo, se deberán tomar medidas fiscales que ayuden a sostener un estado del bienestar cada vez más necesitado de recursos. Y para atinar bien, deberemos mirar los diferenciales con nuestros vecinos europeos que, todo apunta, están en el IVA y los impuestos indirectos.
24/7/11
La fiscalidad a debate
Publicado en durangon.com, 24.07.2011
Esta semana ha sido intensa en noticias de carácter económico, tanto a nivel internacional como estatal. En Euskadi, también la cuestión económica preocupa, y ha ocupado a nuestros dirigentes esta semana. Hace sólo algunas semanas, avanzábamos en esta columna los posibles grandes retos en esta legislatura foral, entre los que se encontraba la fiscalidad. Ya ha arrancado el debate. El Lehendakari López ha llamado a los flamantes Diputados Forales para tratar el asunto.
Consideraciones previas
Se trata de un tema que exige un análisis sosegado, por las implicaciones que tiene a todos los niveles. Para ello, es necesario conocer el marco en que se encuadran todos los posibles movimientos, muy condicionado por tres factores.
Si bien las Haciendas Forales vascas de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra, son las instituciones competentes en materia tributaria en sus respectivos Territorios Históricos, el Estado se reserva el derecho a regular los impuestos indirectos en exclusiva, cuyo máximo exponente es el IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido). En consecuencia, el primer factor a considerar es que el margen de maniobra se limita a los impuestos directos, que son principalmente el Impuesto de Sociedades y el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas), su equivalente para las personas físicas. Ambos gravan las ganancias generadas por las empresas o personas que residen en el Territorio durante el año.
No hay fronteras
Por su lado, y como segundo elemento clave, no podemos olvidar que existe libertad de circulación de personas, bienes, servicios y capitales dentro de la Unión Europea (Tratado de Maastricht, 1992), y como parte de ella, quien hoy reside en Bilbao mañana puede, libremente, optar por vivir en Castro-Urdiales. Y esto que, en ocasiones, ha sido objeto de chanza política, tiene su trascendencia, ya que esa persona deja de pagar impuestos en Bizkaia para pagarlos a la Agencia Tributaria estatal.
Y como tercer elemento, debemos señalar que corresponde a cada Territorio Histórico la regulación fiscal, si bien la Ley del Concierto Económico reserva al Parlamento Vasco la potestad armonizadora en casos de diferencias importantes entre los tributos de los diferentes territorios.
Por tanto, el margen de maniobra que obra en manos de las Diputaciones Forales, es realmente estrecho, ya que cualquier medida de calado puede provocar una fuga de personas o empresas que tributan.
La base, el tipo y las deducciones
El diseño de la política fiscal puede abordar básicamente tres áreas; los tipos de gravamen, la base sobre la que se aplica el tipo y las deducciones. Dicho de una forma más sencilla, sobre qué se va a pagar (la base), cuánto de eso se va a pagar (el tipo, en %) y los descuentos (las deducciones).
Como cualquier lector habrá ya concluido, estamos ante un asunto complejo, que requiere de análisis, mucho debate y trabajo. Y, dice un buen amigo mío que, no es bueno confundir urgencia con precipitación. Sí, urge abrir un debate sobre fiscalidad en este país. Sin embargo, guiarse por “minoraciones presupuestarias previsibles para el año 2012” –extracto del documento del Lehendakari-, sabiendo que la elaboración presupuestaria de 2012 debe culminar en otoño del presente año, puede ser precipitación. Desde esta columna, intentaremos seguir desgranando y aportando elementos sujetos al juicio, siempre inteligente, del lector.
Esta semana ha sido intensa en noticias de carácter económico, tanto a nivel internacional como estatal. En Euskadi, también la cuestión económica preocupa, y ha ocupado a nuestros dirigentes esta semana. Hace sólo algunas semanas, avanzábamos en esta columna los posibles grandes retos en esta legislatura foral, entre los que se encontraba la fiscalidad. Ya ha arrancado el debate. El Lehendakari López ha llamado a los flamantes Diputados Forales para tratar el asunto.
Consideraciones previas
Se trata de un tema que exige un análisis sosegado, por las implicaciones que tiene a todos los niveles. Para ello, es necesario conocer el marco en que se encuadran todos los posibles movimientos, muy condicionado por tres factores.
Si bien las Haciendas Forales vascas de Araba, Bizkaia, Gipuzkoa y Navarra, son las instituciones competentes en materia tributaria en sus respectivos Territorios Históricos, el Estado se reserva el derecho a regular los impuestos indirectos en exclusiva, cuyo máximo exponente es el IVA (Impuesto sobre el Valor Añadido). En consecuencia, el primer factor a considerar es que el margen de maniobra se limita a los impuestos directos, que son principalmente el Impuesto de Sociedades y el IRPF (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas), su equivalente para las personas físicas. Ambos gravan las ganancias generadas por las empresas o personas que residen en el Territorio durante el año.
No hay fronteras
Por su lado, y como segundo elemento clave, no podemos olvidar que existe libertad de circulación de personas, bienes, servicios y capitales dentro de la Unión Europea (Tratado de Maastricht, 1992), y como parte de ella, quien hoy reside en Bilbao mañana puede, libremente, optar por vivir en Castro-Urdiales. Y esto que, en ocasiones, ha sido objeto de chanza política, tiene su trascendencia, ya que esa persona deja de pagar impuestos en Bizkaia para pagarlos a la Agencia Tributaria estatal.
Y como tercer elemento, debemos señalar que corresponde a cada Territorio Histórico la regulación fiscal, si bien la Ley del Concierto Económico reserva al Parlamento Vasco la potestad armonizadora en casos de diferencias importantes entre los tributos de los diferentes territorios.
Por tanto, el margen de maniobra que obra en manos de las Diputaciones Forales, es realmente estrecho, ya que cualquier medida de calado puede provocar una fuga de personas o empresas que tributan.
La base, el tipo y las deducciones
El diseño de la política fiscal puede abordar básicamente tres áreas; los tipos de gravamen, la base sobre la que se aplica el tipo y las deducciones. Dicho de una forma más sencilla, sobre qué se va a pagar (la base), cuánto de eso se va a pagar (el tipo, en %) y los descuentos (las deducciones).
Como cualquier lector habrá ya concluido, estamos ante un asunto complejo, que requiere de análisis, mucho debate y trabajo. Y, dice un buen amigo mío que, no es bueno confundir urgencia con precipitación. Sí, urge abrir un debate sobre fiscalidad en este país. Sin embargo, guiarse por “minoraciones presupuestarias previsibles para el año 2012” –extracto del documento del Lehendakari-, sabiendo que la elaboración presupuestaria de 2012 debe culminar en otoño del presente año, puede ser precipitación. Desde esta columna, intentaremos seguir desgranando y aportando elementos sujetos al juicio, siempre inteligente, del lector.
19/6/11
Carta abierta a Europa
Publicado en durangon.com, 19.06.2011
Dear Europe:
Soy un ciudadano europeo, como otro cualquiera. Mediante esta carta quisiera trasladarle algunas reflexiones que, al hilo de los acontecimientos de esta semana, me han dejado un poso de amargura y preocupación.
Yo vivo en un país que, hace ya tiempo, decidió que nadie podía quedarse al margen del progreso social. Esto, en ocasiones, significa correr menos, pero correr juntos. Este sacrificio común, sin embargo, se torna satisfacción cuando uno hace un alto en el camino y ve que, a pesar de que el objetivo todavía está lejos en el horizonte, puede mirar hacia atrás y comprobar que no ha dejado a nadie en la cuneta.
Una semana de incertidumbre
Mi reflexión viene a colación de las dudas generadas entre la opinión pública y la ciudadanía europea respecto a la necesidad de un nuevo rescate griego. Primero fue sólo la incertidumbre en ausencia de posicionamientos, le siguió la oposición alemana, después las condiciones, luego la cumbre franco-alemana y, finalmente, se ha postergado la decisión delegando los términos del rescate en el BCE (Banco Central Europeo) y el FMI (Fondo Monetario Internacional), con un calculadamente prudente compromiso franco-alemán.
Seguramente, mi humilde perspectiva no alcance ver los motivos que subyacen a dicha escenificación. Sin embargo, no recuerdo posiciones tan ambiguas y dubitativas en los prolegómenos de los rescates bancarios.
Imperfecta, pero Europa
La Unión Europea de los estados que actualmente tenemos no es el escenario ideal que sueño. Anhelo la Europa de las naciones, donde incluso la mía tenga cabida. Pero no cabe en mi cabeza que esta Europa, aún siendo imperfecta, sea más firme en el rescate de las entidades bancarias (que tampoco tras el rescate han cumplido con su misión de dar liquidez a la economía) que en el rescate de los estados. Sobre todo, resulta difícil de entenderlo porque, detrás de ese estado, hay ciudadanos que ya sufren recortes sociales y no ven luz por ninguna parte.
Nada tenía que ver la escenificación de Sarkozy y Merkel con el discurso pronunciado por Robert Schumann el 9 de mayo de 1950, en el ‘Salón del Reloj del Quai d'Orsay’ de París. Schumann hablaba entonces de que Europa no se haría “de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho”.
Modelo de solidaridad
En los últimos tiempos, antes de la crisis, nos habíamos preocupado de reformular el modelo propio de Estado de Bienestar y Progreso basado en el conocimiento y la solidaridad persona a persona. Pensábamos que la solidaridad entre estados estaba garantizada, con fórmulas que habían funcionado, como los Fondos de Cohesión, por ejemplo. Pero esta crisis nos ha echado un nuevo pulso.
Me voy a permitir parafrasear a Robert Schumann, antes de despedirme. Creo, sinceramente, que el modelo de Europa que queremos no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan. Europa debe construirse con realizaciones concretas que creen, en primer lugar, una solidaridad de hecho. 61 años más tarde, hagámoslo con Grecia.
Yours sincerely,
Dear Europe:
Soy un ciudadano europeo, como otro cualquiera. Mediante esta carta quisiera trasladarle algunas reflexiones que, al hilo de los acontecimientos de esta semana, me han dejado un poso de amargura y preocupación.
Yo vivo en un país que, hace ya tiempo, decidió que nadie podía quedarse al margen del progreso social. Esto, en ocasiones, significa correr menos, pero correr juntos. Este sacrificio común, sin embargo, se torna satisfacción cuando uno hace un alto en el camino y ve que, a pesar de que el objetivo todavía está lejos en el horizonte, puede mirar hacia atrás y comprobar que no ha dejado a nadie en la cuneta.
Una semana de incertidumbre
Mi reflexión viene a colación de las dudas generadas entre la opinión pública y la ciudadanía europea respecto a la necesidad de un nuevo rescate griego. Primero fue sólo la incertidumbre en ausencia de posicionamientos, le siguió la oposición alemana, después las condiciones, luego la cumbre franco-alemana y, finalmente, se ha postergado la decisión delegando los términos del rescate en el BCE (Banco Central Europeo) y el FMI (Fondo Monetario Internacional), con un calculadamente prudente compromiso franco-alemán.
Seguramente, mi humilde perspectiva no alcance ver los motivos que subyacen a dicha escenificación. Sin embargo, no recuerdo posiciones tan ambiguas y dubitativas en los prolegómenos de los rescates bancarios.
Imperfecta, pero Europa
La Unión Europea de los estados que actualmente tenemos no es el escenario ideal que sueño. Anhelo la Europa de las naciones, donde incluso la mía tenga cabida. Pero no cabe en mi cabeza que esta Europa, aún siendo imperfecta, sea más firme en el rescate de las entidades bancarias (que tampoco tras el rescate han cumplido con su misión de dar liquidez a la economía) que en el rescate de los estados. Sobre todo, resulta difícil de entenderlo porque, detrás de ese estado, hay ciudadanos que ya sufren recortes sociales y no ven luz por ninguna parte.
Nada tenía que ver la escenificación de Sarkozy y Merkel con el discurso pronunciado por Robert Schumann el 9 de mayo de 1950, en el ‘Salón del Reloj del Quai d'Orsay’ de París. Schumann hablaba entonces de que Europa no se haría “de una vez ni en una obra de conjunto: se hará gracias a realizaciones concretas, que creen en primer lugar una solidaridad de hecho”.
Modelo de solidaridad
En los últimos tiempos, antes de la crisis, nos habíamos preocupado de reformular el modelo propio de Estado de Bienestar y Progreso basado en el conocimiento y la solidaridad persona a persona. Pensábamos que la solidaridad entre estados estaba garantizada, con fórmulas que habían funcionado, como los Fondos de Cohesión, por ejemplo. Pero esta crisis nos ha echado un nuevo pulso.
Me voy a permitir parafrasear a Robert Schumann, antes de despedirme. Creo, sinceramente, que el modelo de Europa que queremos no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan. Europa debe construirse con realizaciones concretas que creen, en primer lugar, una solidaridad de hecho. 61 años más tarde, hagámoslo con Grecia.
Yours sincerely,
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